viernes, 16 de septiembre de 2022
viernes, 9 de septiembre de 2022
El hambre y las ganas de comer
Henry Mancini hubiera compuesto canciones para otras cantantes. Su destino era componer. Julie Andrews hubiera cantado canciones de otros compositores. Su destino era cantar. Pero que sus destinos confluyeran fue lo mejor que nos pudo haber pasado.
viernes, 2 de septiembre de 2022
Cerrado por consternación
No estoy repuesto ante el horror por lo que pudo haber pasado. Hasta la próxima semana, espero. Gustavo Monteros
viernes, 26 de agosto de 2022
Solo el pobre perro murió
Este ingenioso poema satírico de Oliver Goldsmith está en
su novela El vicario de Wakefield. La
última línea (The dog it was that died)
da el título a una obra de Tom Stoppard. Como en estos días leí la obra de
Stoppard, recuperé el poema que en algún momento temprano de mi vida hallé en
una antología de poesía humorística.
AN ELEGY ON THE DEATH OF A MAD DOG
by: Oliver Goldsmith (1728-1774)
Good
people all, of every sort,
Give
ear unto my song;
And
if you find it wondrous short,--
It
cannot hold you long.
In
Islington there was a man,
Of
whom the world might say
That
still a godly race he ran,--
Whene'er
he went to pray.
A
kind and gentle heart he had,
To
comfort friends and foes;
The
naked every day he clad,--
When
he put on his clothes.
And
in that town a dog was found,
As
many dogs there be,
Both
mongrel, puppy, whelp, and hound,
And
curs of low degree.
The
dog and man at first were friends;
But
when a pique began,
The
dog, to gain some private ends,
Went
mad, and bit the man.
Around
from all the neighboring streets,
The
wondering neighbors ran,
And
swore the dog had lost his wits
To
bite so good a man.
The
wound it seemed both sore and sad
To
every Christian eye;
And
while they swore the dog was mad
They
swore the man would die.
But
soon a wonder came to light,
That
showed the rogues they lied;
The
man recovered of the bite,
The
dog it was that died.
ELEGÍA A LA MUERTE DE UN PERRO RABIOSO
De Oliver Goldsmith
Traducción de Felipe Villaverde
Venid,
buena gente;
Oíd
mi canción:
Si
dura muy poco,
Será
lo mejor.
En
Islington hubo un hombre
De
quien el pueblo decía
Que
era un portento en la iglesia
(por
lo poco que asistía)
Generoso
corazón,
Enemigos
no tenía:
Dábale
ropa al desnudo
(cada
vez que se vestía)
Entre
los sabuesos, dogos,
Y
otros de menor valía,
Cierto
can déjose ver
En
Islington cierto día
El
hombre y el perro
Ya
son camaradas;
Pero
al cabo riñen
Por
unas palabras.
El
perro se pone rabioso,
Al
hombre un mordisco le da:
La
alarma cundió por la calle,
Acude
la gente al lugar.
El
perro está loco
-dice
la opinión-
¡Mire
usted que morder a un sujeto
De
tal condición!
Dolorido
está el herido,
Que
verlo da compasión;
El
perro estaba rabioso;
Juran
que no hay salvación.
Pero
¡maravilla de las maravillas!
-el
pueblo mentía, miente la opinión-.
Muy
pronto el doliente sanó de la herida;
Solo
el triste perro murió
viernes, 19 de agosto de 2022
Vamos, Chenoweth, haga un Kurt Weill irreprochable y magistral
I'm a Stranger Here Myself
from One Touch of Venus
lyrics: Ogden Nash
music: Kurt Weill
Tell me is love still a popular suggestion
Or merely an obsolete art?
Forgive me for asking this simple question
I'm unfamiliar with his heart
I am a stranger here myself
Why is it wrong to murmur, "I adore him"
When it's shamefully obvious I do?
Does love embarrass him, or does it bore him?
I'm only waiting for my cue
I'm a stranger here myself
I dream of a day, of a gay warm day
With my face between his hands
Have I missed the path? Have I gone astray?
I ask and no one understands
Love me or leave me
That seems to be the question
I don't know the tactics to use
But if he should offer
A personal suggestion
How could I possibly refuse
When I'm a stranger here myself?
Please tell me, tell a stranger
My curiosity goaded
Is there really any danger
That love is now out-moded?
I'm interested especially
In knowing why you waste it
True romance is so fleshly
With what have you replaced it?
What is your latest foible?
Is Gin Rummy more exquisite?
Is skiing more enjoyable?
For heaven's sakes what is it?
I can't believe
That love has lost its glamor
That passion is really passé
If gender is just a term in grammar
How can I ever find my way?
When I'm a stranger here myself
How can he ignore my
Available condition?
Why these Victorian views?
You see here before you
A woman with a mission
I must discover the key to his ignition
And then if he should make
A diplomatic proposition
How could I possibly refuse?
How could I possibly refuse,
When I'm a stranger here myself?
viernes, 12 de agosto de 2022
viernes, 5 de agosto de 2022
A propósito de Santa Evita
Termino de ver Santa
Evita y algo no me termina de satisfacer, para decirlo mal y pronto, me
falta cinco para el peso. Me pongo a analizar y llego a algunas conclusiones.
Para empezar podemos establecer tres ejes narrativos.
Primero, claro, la historia del viaje de la vida de Eva, de chica del interior
bonaerense a actriz profesional capitalina que se enamora de Perón, abraza su
ideario político y lo lleva hasta la consecución de logros inéditos hasta esas
fechas, itinerario que se frustra por una muerte temprana.
Segundo está la historia del cadáver de Eva, el
embalsamamiento faraónico que desata obsesiones en el médico tanatopráxico y en
los milicos encargados de ocultarlo.
Y tercero el viaje de un periodista hasta enterarse de
que fue lo que pasó con el cadáver.
A estos tres ejes los protagonizan personajes dominados por pasiones y
obsesiones. Cuente como se cuente la vida de Eva, su final trágico define el
todo. En ese sentido, aquí las escenas finales entre Perón y Eva del último
episodio son tan logradas como conmovedoras.
Y la tensión de las emociones no resueltas del personaje
del milico que hace Ernesto Alterio bien puede graficar la famosa “grieta”
contemporánea, su personaje por formación ideológica y por pertenencia de clase
no puede sino odiar a Eva, pero por atestiguar los logros sociales que impulsa
no puede sino admirarla.
Y el cine, sobre todo el de los setenta, nos ha
adiestrado para valorar el ansia de verdad de algunos periodistas que pueden
llegar a la inmolación con tal de develar lo que se oculta.
Estos aspectos positivos no están en discusión, claro,
pero no abarcan lo extraordinario que hay en los tres ejes descriptos. Lo
extraordinario entendido como fuera de lo normal, lo cotidiano, lo esperable,
lo habitual.
Hay cosas inenarrables, sobre todo las que tienen que ver
con las manipulaciones del cadáver. Aquí con muy buen gusto y tino, solo se
sugieren las monstruosidades necrofílicas a las que la perversión del odio
llevó a los milicos a cargo del cuerpo embalsamado y sus copias. Aunque si bien
graficar el horror puede espantar, por el otro lado puede aleccionar con
elocuencia la degradación a la que conduce el odio.
Pero hay, sobre todo, una decisión de contar todo lo
salido de la norma como algo tan dado por hecho que me resulta poco feliz. Además
de la contradicción de contar desde las visiones de los personajes, pero de
modo omnisciente. O una cosa o la otra. La mezcla de lo subjetivo y lo
objetivo, tan común en las biopics malas, no es innovador, es torpe, por no decir
apresurado y perezoso.
Marcelo Figueras cuenta que Juan Forn en su rol de editor
del libro le sugirió a Tomás Eloy Martínez que no cayera en el realismo mágico,
que lo que ya se contaba venía cargado de aristas suficientes. Aquí eso queda
en las nieblas del misterio. A cada paso que da el milico Alterio con el
cadáver se encuentra con velas, rosarios y estampitas de Eva. La profusión es
decisión de la dirección de arte, en la realidad bastaba una vela, un rosario y
una estampa para pasar el mensaje de que era vigilado. Ahora bien, ¿quién
pasaba el mensaje?, ¿la resistencia peronista?, ¿milicos peronistas enquistados
en el ejército garca? Por lo que cuenta Figueras no debemos atribuírselo a un
“milagro” del cadáver.
También queda en las nieblas del misterio la decisión de
Perón de embalsamar a Eva. Claro, ninguna ficción puede abarcar la realidad
munificente, pero alguna punta de ovillo a desentrañar siempre es buena.
En lo personal, un detalle me resultó perturbador. La
hija del proyectorista ve al cadáver como una poupée (muñeca en francés) y los
policías alemanes cuando detienen al milico Alterio creen que lo que lleva es
una especie de muñeca inflable de placer. Fue esta idea de la reducción del
mito a un juguete la que me quedó resonando, tan sorpresivamente Rafael Azcona.
Como sea, más allá de no estar de acuerdo con algunas de
las decisiones narrativas de la miniserie, creo que debe verse. Por Natalia
Oreiro, bella y escultural como nunca, y tan expresiva como pocas, por la
elocuente música de Federico Jusid, por la belleza del trabajo del Chango
Monti, aunque, reitero, no estemos de acuerdo con tanto “naturalismo”, y por la
recreación del vestuario, cuando el embalsamador corta el camisón, ese primer
plano de la tijera sobre producto tan bello da escalofríos. No exagero, mire.
Gustavo Monteros

