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viernes, 29 de mayo de 2026

Lo que dice la obertura

 En los espectáculos musicales con obertura (ópera, opereta, zarzuela, musical, etcétera), a veces las oberturas nos informan con pelos y señales a qué nos atendremos el resto de la velada. 


Una de las mejores oberturas de los musicales es la de Gypsy (libro de Arthur Laurents, música de Jule Styne, letras de Stephen Sondheim). 


Los espectadores del 21 de mayo de 1959 del teatro Imperial de Broadway, a poco de empezada la obertura, supieron que un caballo ganador había entrado a la pista. 


viernes, 13 de enero de 2023

Grandes oberturas - Hoy: Merrily We Roll Along

 El estreno de Merrily We Roll Along en 1982 fue un auténtico fracaso, a pesar de que tiene un libro atractivo de George Furth y una de las mejores partituras de Stephen Sondheim. La producción original duró solo 16 funciones. Nos quedó un disco que oímos con fruición hasta alcanzar la veneración. Se repuso alguna que otra vez sin que el espectáculo propuesto revirtiera la maldición del estreno. La obra comienza por el final: tres amigos, un compositor, un letrista y una novelista, ven su amistad acabada. La trama comienza a ir hacia atrás y la obra termina cuando los protagonistas, jóvenes y entusiastas, en una terraza, se comprometen a ser amigos por siempre. Hace casi 10 años, la actriz y cantante inglesa, Maria Friedman logró una puesta exitosa en el West End. En vez de contar la historia de forma omnisciente, hizo un pequeño cambio, la transformó en un juego de memoria del compositor que desanda su vida a puro recuerdo y va hacia los inicios de lo que ahora perdió. Esa misma puesta, con su dirección, se estrenó en diciembre pasado en el Off-Broadway con Jonathan Groff, Lindsay Mendez y Daniel Radcliffe en los protagónicos. Fue tal el éxito que avanzado este año se estrenará en Broadway con el mismo elenco. Disfrutemos ahora de la Obertura en la versión de estreno. 

Gustavo Monteros

viernes, 16 de diciembre de 2022

Grandes oberturas - Hoy: Gypsy

 La obertura es un puente, una transición entre nuestra vida cotidiana, con sus pesares y problemas, y el espectáculo que se inicia, con sus dichas o desdichas. La obertura nos informa también sobre la música que acariciará o irritará nuestra alma durante el par de horas siguientes. Pero a no desesperar que si la música no nos augura melodías que nos gusten, siempre nos queda lo teatral. Se han escrito si no libros, al menos capítulos sobre los efectos de esta obertura en el público en la noche del estreno. No digo más por las dudas no la conozcan, aunque repito con toda ansia el latiguillo de los acomodadores: ¡Que la disfruten! Gustavo Monteros 


viernes, 15 de julio de 2022

Que nunca te falte un Sondheim

 Como lo especifica el realizador de esta breve no-ficción, la idea es mostrar a músicos que integran distintas orquestas sinfónicas de Gran Bretaña en una relación directa con el público, sin estar arrinconados en el foso o en el foro y sin el escudo de su instrumento de base. Para este ejercicio de actuación a través del canto eligieron una canción de Stephen Sondheim (Take me to the world) que pertenece al mediometraje musical para televisión, protagonizado por Anthony Perkins, Evening Primrose. Conmueve el amor al oficio y el amor a la canción. La versión final dista de ser perfecta, pero es precisamente más entrañable por no serlo. 

Gustavo Monteros

Let me see the world with clouds 
Take me to the world 
Out where I can push through crowds 
Take me to the world 
A world that smiles 
With streets instead of aisles 
Where I can walk for miles with you 
Take me to the world that's real 
Show me how it's done 
Teach me how to laugh, to feel 
Move me to the sun 
Just hold my hand whenever we arrive 
Take me to a world where I can be alive 

Let me see the world that smiles 
Take me to the world 
Somewhere I can walk for miles 
Take me to the world 
With all around 
Things growing in the ground 
Where birds that make a sound are birds 
We shall see the world come true 
We shall have the world 
I won't be afraid with you 
We shall have the world 
I'll hold your hand and know I'm not alone 
You shall have the world to keep 
Such a lovely world we'll weep 
We shall have the world forever for our own 
 (Repite da capo) 

Stephen Sondheim

viernes, 8 de julio de 2022

Comedy tonight


 

Los caminos que toman algunas creaciones, especialmente las teatrales, para alcanzar su eficacia o redondear su culminación son tan inescrutables como los designios divinos.

 

En los papeles A Funny Thing Happened on the Way to the Forum no podía ser más auspiciosa. Un libreto lleno de enredos, con personajes atractivos, escenas muy cómicas y con réplicas brillantes de Burt Shevelove y Larry Gelbart, basado en las comedias de Plauto, canciones con letra y música de Stephen Sondheim, la dirección del legendario George Abbott, la producción general del ascendente Harold Prince, más un elenco con las brillanteces de Zero Mostel, Jack Gilford, David Burns, John Carradine, Ruth Kobart y Raymond Walburn.

 

Sin embargo, en las funciones de prueba en Chicago y otras ciudades aledañas antes del gran estreno en Broadway, la obra no terminaba de despegar y hasta las boleterías languidecían.

 

Llamaron entonces a uno de los “doctores” teatrales, al impar Jereme Robbins, que aparte de ser un coreógrafo de excepción, se había formado como actor y director teatral y había desarrollado un infalible ojo clínico.

 

Sugirió hacer un cambio importante, sacar la canción de apertura (Love is in the air). Entonces le pidió a Sondheim que escribiera una canción elegantemente marcial.

 

Sonheim fue y escribió Comedy tonight y Robbins pergeñó un número cómicamente salvaje, con toques de procacidad y obscenidad. Santo remedio. La obra, como por arte de magia, se convirtió en un gran éxito. Y el 8 de mayo de 1962 estrenaron en Broadway donde hicieron ¡964 funciones!

 

En 1989 en Jerome Robbins’ Broadway recrearon las coreografías más icónicas de Robbins y por supuesto el show se abría con Jason Alexander reprisando Comedy tonight. Hoy A Funny Thing Happened on the Way to the Forum es uno de los clásicos más hilarantes de la auténtica “comedia” musical.

Gustavo Monteros


miércoles, 8 de marzo de 2017

Envejecer no es para cobardes



Para el musical Follies, que trataba el último encuentro de estrellas teatrales del pasado en un teatro de variedades, donde tuvieron grandes éxitos y que demolerán pronto, Stephen Sondheim compuso una canción, I´m still here, que era un himno a la estrella superviviente, aquella que personal y profesionalmente pasó por todo y que sin embargo sigue en pie, entera. La estrenó Yvonne De Carlo y por estos pagos se la recuerda, porque para su regreso del exilio, con letra adaptada a circunstancias de su vida, la presentó Nacha Guevara y hasta tomó su título para darle nombre al espectáculo: Aquí estoy.


 En un momento dice la letra original:

First you're another sloe-eyed vamp
Primero sos otra vamp de ojos rasgados
Then someone's mother, then you're camp
Después la mamá de alguien, después sos camp
Then you career from career to career
Y así vas de carrera en carrera…
No hay actriz que no sepa eso de que en algún momento se deja de ser el objeto romántico, la damisela en peligro, la joven emprendedora o la mujer fatal y se pasa a ser la madre, la tía o la jefa experimentada de la protagonista. (A menos que se sea Meryl Streep y se trabaje tiempo completo buscando papeles atrapantes que se adapten a los años que su cuerpo lleva encima). Es decir, o se acepta pasar del centro de la escena a la periferia, o se buscan papeles dominantes para actrices mayorcitas. O se hacen ambas cosas a la vez, como Nicole Kidman, que es la madre adoptiva del protagonista en Lion / Camino a casa, rol por el que obtuvo nominaciones a casi todos los premios importantes, Óscar incluido, como Mejor Actriz de Reparto, mientras que por otro lado, protagoniza junto a Reese Witherspoon y Shailene Woodley Big Little lies, serie de HBO, donde hace de ardiente esposa del galán sexy Alexander Skarsgard, que no hace mucho se probó el último taparrabos de Tarzán.
Por lo que sea, no son nada fáciles las transiciones de una carrera a la otra, se depende mucho de la suerte y de la predisposición a aceptar el paso del tiempo con el respectivo cambio de roles que acarrea. Muchas actrices se quedan paralizadas y tardan varios años en aceptar que ya no son jóvenes. Digo actrices, porque hablaré de lo que pasó con algunas de ellas en los sesenta, pero también les pasa a los actores, que el tiempo hace estragos con todos. Michael Caine en su autobiografía se ríe de ese momento. Cuenta que un aciago día recibió un guión y al comentar las características del galán protagónico con su representante, este lo interrumpió y sin amables prolegómenos le dijo: No te quieren en el protagónico, sino como el padre de la chica. A Michael le costó asimilar el golpe, de seducir a la dama joven pasaba a ser ¡su padre!

A comienzos de los años sesenta las carreras de Bette Davis y Joan Crawford, para decirlo con elegancia, languidecían. Si somos crudos diremos que estaban cerca de un final ominoso. Durante los años treinta y cuarenta habían reinado y competido por ser las reinas del melodrama, que también podían hacer comedia y de tan completas, por el puesto de la primera gran actriz estadounidense. No eran las únicas es aspirar a ese puesto, Katharine Hepburn también se anotaba en esa competencia, que como se sabe, siempre queda sin ganador, porque no existe en arte el absoluto del mejor, ya que se celebra siempre la diferencia, la particularidad, cualidades que no admiten un exponente triunfador único. En arte, nadie es “el mejor”. Lo que no impide que por algunas mezquindades e inseguridades muy humanas, tal o cual se erijan en Yo soy el o la mejor.
Volviendo a Bette y Joan, durante años no se habían tirado con flores, sino con floreros, macetas y hasta con jardines y viveros. Si no se odiaban, se detestaban con beligerante militancia. Entonces el director Robert Aldrich (o alguien más, supongo que lo sabré cuando vea la serie) pensó que sería un atractivo comercial extra si se las juntase en un mismo proyecto. Optó por una novela de Herny Farrell, en la que una exestrella infantil atormenta a su hermana parapléjica en una mansión decadente de Hollywood. Bette y Joan aceptaron y en 1962 comenzaron ¿Qué pasó con Baby Jane? Joan, más coqueta o sin querer desmerecer su pasado sex-appeal, prefirió no exagerar los estragos de la edad. Bette que no era de andar con melindres, no paró hasta dar con un maquillaje monstruoso, que más que un rostro parecía una máscara de cera derritiéndose. Como bien pudo deducirse por el resumen del argumento, la cosa venía para el lado del thriller, del terror gótico o del desmadre camp. El éxito de esta aventura dio nacimiento sino a un subgénero, al menos a una tendencia que se ramificó con celeridad.
El mismo Robert Aldrich, en 1964, volvió a la carga con otro cuento de Henry Farrell, Cálmate, dulce Carlota. Otra vez con Bette Davis enfrentada ahora con otra diva del viejo Hollywood, la siempre magnífica Olivia de Havilland. Bette era una exbella sureña que vive reclusa en una mansión que se erige en el centro de una plantación, ruinosas todas, la casa, la plantación y la exbella, a esta última la cuida una leal ama de llaves, Agnes Moorehead, y juntas reciben las habituales visitas de un médico amigo, Joseph Cotten. Este frágil status quo será descalabrado por la llegada de una pariente lejana, Olivia de Havilland, y entonces…
En 1965, en la rubia Inglaterra, para el estudio Hammer, especialista en sustos varios, otra vieja diva, la extraordinaria, en más de un sentido, Tallulah Bankhead, torturaría a la joven ascendente Stefanie Powers en ¡Muere, muere, querida mía! Tallulah sostenía que Powers, la novia de su hijito era la culpable de la muerte del muchacho y entonces… Dirigió Silvio Narizzano, y es una pena que la declinante salud de Tallulah, que le cobraba al fin años de descontrol, nos privara de otras supremas actuaciones delirantes como la que ofrece en esta deliciosa joya del absurdo involuntario.
A comienzos de los setenta, esta tendencia de someter a viejas glorias a historias de terror gótico parecía agotada. No fue óbice para que en 1971 un especialista del thriller terrorífico, Curtis Harrington no intentara suerte con las siempre fabulosas, a pesar de sus veteranías, Shelley Winters y Debbie Reynolds en ¿Qué pasa con Helen?, donde hacían de madres de dos asesinos amigos y cómplices, que por culpa del escándalo producido por sus sangrientos retoños, huían de su ciudad a Hollywood donde abrían una escuela de tap para niños cuyas madres ambicionaban convertirlos en estrellas infantiles. Por supuesto la sangre, todo un rasgo de familia,  no tardaba en correr y entonces…
Todo esto viene a cuento porque se estrena Feud, (Feud puede traducirse tanto como enemistad manifiesta, odio de sangre o disputa tonta), serie que quienes ya vieron el primer capítulo me recomiendan con inusitado fervor, asegurándome que disfrutaré cada segundo. La serie recrea las circunstancias del antes, durante y después de la filmación de ¿Qué pasó con Baby Jane? Serie en la que rodeadas de estrellas como Judy Davis, Alfred Molina, Stanley Tucci, Alison Wright, Catherine Zeta-Jones, Kathy Bates o Sarah Paulson, Jessica Lange interpreta a Joan Crawford y Susan Sarandon a … cha-cha-cha-chán …Bette Davis. Sin desmerecer a la inmensa Jessica, mis ojos es probable que no se aparten de Susan, porque Susan en muchas fotos me parece como una hija no reconocida de Bette.
El título de este post, surge de un almohadón que bordó Bette en su vejez, en el que ponía “Old Age ain’t no place for sissies”. Sissies literalmente es maricones, metafóricamente es cobardes. En honor a una amiga, que siempre me discute que esta frase queda mejor traducida con cobardes, es que opté por llevarle el apunte, y no insistir con que Envejecer no es para maricones.

Gustavo Monteros

jueves, 28 de abril de 2016

Para eso...


Era el año 1984. Yo amaba a alguien que no supo quererme y a quien ya ni recuerdo. O sí, vagamente, muy poco, casi nada. Sin embargo no me olvido de que fue el año en que Nacha regresó del exilio e hizo Aquí estoy, primero en el Coliseo y después en el Lola Membrives. La mala calidad de este video no empaña los logros de este primer número de aquel espectáculo. Ah, pero en vivo, era la felicidad. Stephen Sondheim, en letra y música, Alberto Favero, en los arreglos y en la dirección musical, y Nacha, en el escenario. 

Una vez me preguntaron ¿para qué querés ser artista?, ¿para qué sirven los artistas? Para ser felices, para eso sirven.

jueves, 29 de enero de 2015

El malvado teatro



Me acabo de enterar de que Anna Kendrick (a la que aprendí a amar en Amor sin escalas (Up in the air) junto a George Clooney) fue una niña prodigio.

En 1998 deslumbró a Broadway como la niña de Alta sociedad. Y ya que también estaba en cartel por esos tiempos Cabaret, a alguien se lo ocurrió para esta gala de damas protagonistas de musicales, mezclar las canciones Don’t tell mama (No se lo cuentes a mamá) de Cabaret (que no está en la película porque fue reemplazada por Mein Herr) y Life on a wicked stage (La vida en el malvado teatro) de Showboat, contrastando la inocencia con la experiencia.

El resultado es fascinante.  De No se lo cuentes a mamá quedó solo la fanfarria y la frase Mamá cree que vivo en un convento, en tanto que La vida en el malvado teatro se canta entera.

Mientras esperamos que Anna Kendrick nos deleite con su Cenicienta de En el bosque, el film de Rob Marshall basado en el musical de Sondheim que se estrenará la semana próxima, los invito a verla y escucharla cuando literalmente hacía pininos. 






(Anna)
Mama thinks I'm living in a convent
Mamá cree que vivo en un convento
Why do stage struck maidens clamor
¿Por qué las doncellas claman
To be actin' in the drammer?
Por subirse a un escenario?

(Las chicas)
We've heard say
Porque dicen
You are gay
Que estás contenta
Night and day.
Todo el tiempo

(Anna)
Oh, go 'way!
¡No embromen!

I drink champagne from a slipper.
Bebo champán en un zapato de cristal
You drink water from a dipper,
Ustedes toman agua con un cucharón


(Las chicas)
Tho' it seems cruel to bust
Aunque sea cruel aplastar
All your dreams,
Todos tus sueños
(Anna)
Still I must;
Debo hacerlo
Here's the truth I tell you:
Les digo la verdad
Life upon the wicked stage
La vida en el malvado teatro
(Las chicas)
Ain't ever what a girl supposes;
No es lo que una chica supone
(Primero Anna, después todas)
Stage door Johnnies aren't raging
En la puerta de entradas los galanes no se pelean
Over you with gems and roses.
Para regalarte joyas o rosas
(Anna)
If you let a feller hold your hand (Las chicas) (which
Si dejas que un tipo te tome la mano (lo que
Means an extra beer or sandwich),
Significa una cerveza extra o un sándwich),
(Anna)
Ev'rybody whispers: "Ain't her life a whirl?"
Todos murmuran: "¿No es su vida un torbellino?"
Though you're warned against a roué
Aunque te advierten que un canalla
Ruining your reputation,
Puede arruinar tu reputación
We have played around
Practicamos
The one night trade around
El acuerdo de una sola noche
(Anna)
A great big nation:
Por toda la nación
Wild old men who give you jewels and sables
Los viejos verdes que te regalan joyas y pieles
(Las chicas)
Only live in Aesop's Fables.
Solo viven en las fábulas de Esopo
(Anna)
Life upon the wicked stage
La vida en el malvado teatro
Ain't nothin' for a girl.
No es para una chica

(Las chicas)
Though we've listened to you moan and grieve, you
Aunque te oímos protestar y penar,
Must pardon us if we do not believe you,
Perdónanos si no te creemos
There is no doubt
No hay duda
You're crazy about
De que te enloquece
Your awful stage!
¡El feo teatro!

(Anna)
I admit it's fun
Admito que es divertido
To smear my face with paint,
Pintarrajearse la cara
Causing ev'ryone
Y hacer que todos
To think I'm what I ain't,
Crean que sos lo que no sos
And I like to play a demi-mondy role
Y me gusta interpretar a la meretriz
With soul!
Con sentimiento
Ask the hero does he
Preguntarle al héroe
Like the way I lure
Si le gusta cómo seduzco
When I play a hussy
Cuando interpreto una atorranta
Or a paramour,
O a una enamorada.
Yet when once the curtain's down
Pero cuando baja el telón
My life is pure,
Mi vida es pura
And how I dread it!
Y ¡cómo la detesto!

(Las chicas)
Life upon the wicked stage
La vida en el malvado teatro
Ain't ever what a girl supposes;
No es lo que una chica supone
Stage door Johnnies aren't raging
En la puerta de entradas los galanes no se pelean
Over you with gems and roses.
Para regalarte joyas o rosas


If some gentleman would talk with reason
Si algún caballero hablara con fundamento
We would cancel all next season.
Cancelaríamos toda la temporada que viene
(Anna)
Life upon the wicked stage
La vida en el malvado teatro
Ain't nothin' for a girl!
No es para una chica
(Las chicas)
We got virtue but it ain't been tested.
Nuestra virtud no ha sido puesta a prueba.
(Anna)
No one's even interested.
Nadie está interesado siquiera.
(Todas)
Life upon the wicked stage ain't nothing for a girl.
La vida en el malvado teatro no es para una chica


No se lo cuentes a mamá
Letra: Fred Ebb
Música: John Kander

La vida en el malvado teatro
Letra: Oscar Hammerstein II
Música: Jerome Kern