Dejamos por un rato a nuestras mujeres que cantan y nos
abocamos a una sección nueva: Lecturas 2026.
Kate Atkinson es una novelista de talento. ¿Por qué lo
afirmo? Porque recién a las dos horas me doy cuenta de que paso una página tras
otra, atrapado, inmerso en lo que narra, sin esfuerzo alguno, sin tener que
ponerle ganas, ni darme aliento para avanzar.
Convivo con sus personajes, me alegro o puteo las
circunstancias que les tocan y los discuto cuando meten la pata o hacen algo
que me desconcierta. O sea, me devuelve al asombro de la niñez sin cháchara ni
nostalgia.
Expedientes (Case Histories,
2004, en el original) es su primera novela con el detective Jackson Brodie, un
cuarentón largo, exmilitar, expolicía, divorciado, padre de una nena de 8 años,
de no mal ver, tanto que en la tele lo hizo Jason Isaacs (9 episodios entre
2011 y 2013).
Es un detective muy particular porque hace de poco a nada
para averiguar lo que le piden y sin embargo, cumple con su cometido. Le basta
con ser solidario, contenedor, comprensivo y escuchar con atención para dar con
la pista correcta.
La trama lo halla averiguando si una azafata le mete o no
los cuernos al marido. Y se le suman tres casos viejos dados por finalizados.
Primero dos hermanas cincuentonas, muy peculiares, le piden que halle a una
hermana menor que desapareció cuando todas eran chicas, una noche en que
dormían en una carpa en el jardín por una ola de calor. Después un exabogado,
jubilado de prepo la mañana que asesinaron a su hija veinteañera de un tajo en
el cuello, cuando daba una mano en el bufete, le pide que halle al asesino. Y
por último una enfermera treintañera le pide que halle a su sobrina
adolescente, hija de su hermana que mató de un hachazo al padre de la chica
cuando esta era bebé.
También tiene una clienta prácticamente ad honorem, una
anciana aristocrática que le pide halle algunos de sus numerosos gatos que
según ella le secuestran.
Los protagonistas de cada caso se mezclarán porque son
vecinos, pertenecen a la misma clase social y deambulan por ambientes en común.
La novela tiene una estructura atípica de las novelas
policiales habituales. No empieza in media res con las víctimas ya establecidas,
sino que cada capítulo trata las circunstancias familiares o profesionales que
llevarán a los hechos de sangre.
De ahí que nuestra relación con los personajes sea directa
y no tamizada por hechos interpretados por detectives privados o policías
públicos. Paso ya a la segunda novela con Jackson Brodie, Incidentes (One
Good Turn, 2006) tal es mi entusiasmo con Miss Atkinson, después les
cuento.
Gustavo Monteros
Dedicado a la
memoria de mi hermana, María Alejandra, a la que le divertía leer estos apuntes
míos sobre lecturas.
