Alcoyana-Alcoyana. ¡Se ha formado una pareja! Kate
Atkinson, ¡soy tu lector! Los autores ingleses no le tienen miedo al que dirán
si se meten con los géneros. Después de todo, John Le Carré fue uno de los
mejores autores del siglo XX mientras hacía "supuestamente" novelas
de espionaje. Género con el que ya se había metido nada menos que Graham
Greene.
Kate Atkinson se suma a la tradición y hace literatura de
la buena cuando se supone escribe "solo" novelas policiales.
Sabrá Dios por qué la empresa que traduce y comercializa
estos libros, rebautizó esta segunda novela con el expolicía Jackson Brodie
como “Incidentes” (Debe haber sido para asociarlo con el libro anterior al que
llamaron “Expedientes” (“Case Histories”, en el original))
Este se llama en el original “One Good Turn”, mitad de un
dicho que se completa con: Deserves Another, o sea literalmente, Una buena
acción merece otra y que en buen castellano se traduce como "Favor con
favor se paga" u "Hoy por ti, mañana por mí" o "Bien con
bien se paga" o "Una mano lava la otra".
El título es muy pertinente porque aquí los favores pagados
o a pagarse están a la orden del día. Los "incidentes" también, a
decir verdad, aunque como título es tan pelado...
Estamos en Edimburgo en su temporada más alta: la del
festival de teatro. Festival multidisciplinario (abarca todas las formas
teatrales conocidas o por conocerse) que domina durante tres semanas de agosto
todos los espacios en los que pueden montarse espectáculos, no excluyendo
calles, sitios históricos, monumentos, plazas, sótanos, terrazas, teatros,
claro, bares o donde quiera que los actuantes elijan montar su sede de
actuación.
Se dice que hay más gente dando vuelta que espectáculos
para tenerlos de público, de allí que las entradas para todos los eventos se
agotan.
En una calle hay una larga cola para entrar a ver un show
de stand up de un cómico que en los lejanos ochentas tuvo su cuarto de hora. Un
choque (más bien un pequeño topetón) entre dos autos hace que los dueños de
cada vehículo se agarren y que uno abata al otro con un bate de beisbol.
Entre los testigos, está un novelista con su laptop en una
mochila, que al ver que el del bate va literalmente a destrozarle la cabeza al
otro, le revolea con la mochila y logra detenerlo.
Pronto sabremos que el matón del bate es un violento al
servicio de un empresario inmobiliario que construye casas defectuosas, que al
que le pegó es un asesino a sueldo y que el escritor alberga
circunstancialmente al cómico al que la gente de la vereda se reunió para ver.
Jackson Brodie también anda por ahí porque su novia, Julia,
se presenta en una obra. (Julia fue una de las protagonistas de la novela
anterior).
Aparte de los mencionados tendrán especial gravitación en
lo que va contarse, la esposa del estafador inmobiliario, una inspectora
policial con un hijo adolescente que se inclina por el delito, unas chicas
rusas que tanto pueden limpiar casas como ser dominatrices, más personajes
orbitales que circundan a los personajes citados y sus particulares entornos.
Los personajes son a cuál más atractivos y recién pasada la
tercera parte del libro comenzarán los hechos de sangre que justificarán que lo
que leemos pueda calificarse de policial.
Es como el anterior, “Expedientes”, altamente adictivo. Uno
se apasiona con los personajes y puteamos cuando ya no disponemos de más tiempo
para seguir leyendo.
Últimamente le ponemos garra a todo (la serie que empezamos
con entusiasmo al rato nos aburre soberanamente y militamos para terminarla, el
libro que tanto prometía, a las 10 páginas ya nos empieza a pedir que le
pongamos interés adicional para seguirlo y así), que es un placer que algo nos
atrape y ¡no nos suelte!
Gustavo Monteros


