jueves, 24 de noviembre de 2016

Por los techos de París

París es hermosa, hasta en sus techos, los cuales conocemos por las persecuciones que tuvieron lugar en ellos. Comenzaremos nuestra recorrida en 1975 en una película de Henri Verneuil, Peur sur la ville, conocida aquí como Pánico en la ciudad, en la que Jean-Paul Belmondo perseguía a un asesino serial.

En 1988, Roman Polanski decidió encarar otro homenaje a Hitchcock esta vez con Harrison Ford, para lo cual fueron a París. La película se llamó Frantic, rebautizada en estos pagos como Búsqueda frenética, y ya que estábamos en París, ¿por qué no darnos una vuelta por los techos? Después de todo, ¿una de las películas más recordadas de Alfred no era Vértigo, en la que casualmente hay andanzas por las alturas?




Y ahora con menos peligro para actores y dobles de riesgo por los avances digitales (la de Belmondo y Ford son de truco práctico o sea en los mismos lugares donde transcurre la acción, de paso recuérdese que Jean-Paul hacía sus propias escenas de riesgo, para desesperación de los productores y las compañías aseguradoras) llega otro paseo por los techos de París, esta vez con Idris Elba y Richard Madden en la película de James Watkin, Atentado en París.

El Darin sin acento

Bobby Darin fue un ídolo de adolescentes de meteórico ascenso a la fama, sus discos se vendían de a millones. Se casó con la actriz Sandra Dee,  otra teen idol, con la que protagonizó unas cuantas películas. Obtuvo una nominación para el Óscar como mejor actor secundario por un conflictuado personaje en Capitán Newman, David Miller,1963, un vehículo de lucimiento para Gregory Peck. Kevin Spacey, escribió, dirigió y protagonizó una biopic que lo evocaba Beyond the sea, 2004. Murió muy joven, no vivió lo suficiente para ser rescatado como el excelente cantante que era. Deuda pendiente, pagada apenas por un olvido que no llega. Quizá la persistencia del recuerdo sea el mejor homenaje.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Burt y el secreto de la creación

Dijo Burt Lancaster: "Si sacias el hambre, ya no sos el campeón". 

Verdad irrefutable, la creación está en el hambre, nunca en la saciedad. 

Por eso él siempre fue un grande, nunca dio nada por sentado.

jueves, 3 de noviembre de 2016

An evening with dos ladrones



"An evening with" es un formato que inventaron los yanquis en el siglo XIX para estrellas acabadas, semi-acabadas o en vías de extinción. Consiste, en el mejor de los casos, en un stand-up biográfico interrumpido por las "gracias" de la estrella en cuestión. Si cantaba, intenta una canción de su repertorio; si bailaba, ensaya unos pasos; y si actuaba, hace un par de monólogos. Y en el peor de los casos, si la estrella ya no sabe o no puede hacer nada, ni siquiera recordar un monólogo con anécdotas personales, se la somete a un reportaje público. En ambos casos, tanto en el mejor como en el peor, por las dudas la oferta parezca poca, otorgan el "beneficio" de que el público pueda hacer preguntas. En algunos casos se ofrece además un “meet and greet”, es decir, por un sobreprecio, bastante alto en verdad, se puede acceder a saludar y dialogar unos minutitos con la estrella en bambalinas o en camarines.


En líneas generales es un formato que trafica con la nostalgia del espectador y con la necesidad de la estrella. El espectador siempre siente nostalgia por las figuras que amó, y que ya no se ven tanto, o que ya no trabajan. Del lado de las estrellas, si no fueron lo suficientemente previsoras y ahorraron para el invierno, “An evening with…” es una buena manera de engrosar una alicaída cuenta bancaria, explotando la fidelidad del público. Se lo mire como se lo mire, incluso con ternura, el formato no deja de ser espurio.


Entre 1982 y 1986, Cary Grant (por entonces retiradísimo del cine, se había alejado en 1966, y no hizo televisión porque, por entonces, no tenía el prestigio que tiene ahora, sino que se la consideraba el lado B de la profesión y estaba casi al mismo nivel que los estudios Walt Disney, o sea un cementerio de actores cinematográficos) apareció en un escenario para contar su cura psicológica con LSD, detalles de sus matrimonios e intimidades de algunas estrellas. Las cintas grabadas en la gira se vendieron hace unos años en CDs y, desgrabadas,  originaron un libro.


Entre 1994 y 1999 Gregory Peck hizo una gira de “An evening with…” para beneplácito de sus fanáticos que querían saber quién había sido su coprotagonista femenina favorita, si había visto desnuda a Sophia Loren y los entretelones de Matar un ruiseñor. En 1999 se hizo un documental sobre esta gira y puede verse en Netflix, se llama A conversation with Gregory Peck.


Desde 2004, Julie Andrews, con su voz destruida en una operación para quitar un nódulo en las cuerdas vocales, despunta el vicio de presentarse en un escenario con “An evening with”,  a veces sola, a veces con su hija mayor Emma Walton Hamilton que tuvo con el híper-talentoso escenógrafo Tony Walton. En la última versión del año pasado, con la que recorrió Australia, sumó cuatro cantantes que entonaban las canciones que la habían hecho inolvidable.


Cuando se anunció que John Malkovih y Al Pacino vendrían a hacer sendas “An evening with…” no se me movió ni un pelo, pese a la gran admiración que siento por ellos. Para empezar no están acabados, lejos de ello, y bien podrían venir a hacer un espectáculo como Dios manda, ya sea un unipersonal, un show, o una obra de teatro. (Ah, Vittorio Gassman que siempre viniste a dignificar la profesión, ¡cómo te extrañamos!)


John Malkovich, al menos tuvo la decencia de obviar el reportaje público con anécdotas, y propuso la intervención a dos piezas de música contemporánea, el concierto de Alfred Schnittke para piano y orquesta y  "The Protecting Veil", de John Tavener. Las “intervino” con textos de Ernesto Sábato que sacó de Informe sobre ciegos y de Nunca más. Según la crítica que asistió a la velada, los leyó a cara de piedra, casi sin inflexiones, en un español bastante correcto. Eso sí, tuvieron que ensayar sesudas explicaciones sobre estas “intervenciones”, aunque reconocieron que se estaba más frente a un intento de obra plástica que ante un espectáculo, una especie de happening muy intelectual y aburrido. Consignaron también la decepción de los fanáticos que esperaban algo parecido a una actuación.


La evening de Al Pacino venía más polémica desde los mismos papeles. Iba a ser directamente un reportaje público conducido por Iván de Pineda. Y no menos discutible era el lugar elegido, nada más ni nada menos que el teatro Colón. No soy público del Colón, fui dos veces en mi vida, de modo que no me desgarraré las vestiduras ni romperé una lanza por la nueva violación a este elevado recinto que se supone dedicado a la música más excelsa, la danza o la ópera. Que se ocupen sus espectadores de su desacralización, a mí me basta con decir que la Ciudad de Buenos Aires tiene muchísimas salas para albergar espectáculos de texto, con el perdón de la palabra o de la expresión, porque Al Pacino solo se dedicaría a contar anécdotas. Pero, qué se le va a hacer, el oficialismo que rige la ciudad tiene la frivolidad en el ADN y siempre están más cerca del marketing y del shopping mall que de la cultura.


Al día siguiente de la primera presentación de Pacino, en el diario La Nación publicaban una nota sobre las frases más salientes de la velada. Eran de una pobreza que daban vergüenza ajena. La más feliz era la de cuando casi lo echan de El padrino 1 y su carrera casi termina a poco de empezar. Ya debería jubilarla, la conocen hasta los chicos de jardín de infantes que jamás escucharon hablar de El padrino. Uno no podía dejar de preguntarse si esto era lo mejor ¿cómo sería lo peor? Nos despejó la duda al día siguiente la prestigiosa Norma Aleandro, que confesó haberse levantado al minuto 50, perdida ya toda paciencia o esperanza. En la segunda función amagó un paso de tango, momento ideal para mirar para otro lado, al techo, por ejemplo, en Perfume de mujer tenía al menos la disculpa de representar un ciego, además el montaje ponía piedad a su falta de habilidad para la danza. Entre los presentes, estaba Georgina Barbarrosa, fanática muy decepcionada que juraba haber preferido jamás someterse a esta ignominia.


Lucila Polak, la esposa argentina de Al Pacino, salió a defender a su marido y esgrimió razones que se le vuelven en contra, como confundir el arte con la amabilidad, y respeto de espectador con el respeto de la estrella a su público.


Desde que el teatro es teatro, si se cobra una entrada y no se da nada a cambio, se dice que es un robo. Y si se cobra una entrada y se da muy poco a cambio, se dice que es una rascada, aquí sinónimo de estaba. En buen criollo, Al Pacino y John Malkovich vinieron a robar y a estafar. Como diría la divina Beatriz Bonnet: ¡Qué bochorno!  

miércoles, 26 de octubre de 2016

Verdad y belleza

Hay canciones que conviven con nosotros desde siempre y para siempre. Y como bien dice Pasatiempo, el poema de Mario Benedetti:
Cuando éramos niños
los viejos tenían como treinta
un charco era un océano
la muerte lisa y llana
no existía

luego cuando muchachos
los viejos eran gente de cuarenta
un estanque era océano
la muerte solamente
una palabra

ya cuando nos casamos
los ancianos estaban en cincuenta
un lago era un océano
la muerte era la muerte
de los otros

ahora veteranos
ya le dimos alcance a la verdad
el océano es por fin el océano
pero la muerte empieza a ser
la nuestra.

con un poco de suerte, el tiempo termina por atraparnos (y darnos una buena paliza).

Conocí la canción siguiente en los primeros años de mi adolescencia y por entonces, la letra enumeraba datos, ahora, si bien no me jubilé todavía, son realidades. Se puede resumir que los artistas aspiran lograr la verdad y la belleza. Este trío muy mentado, Mario Benedetti en la letra, Alberto Favero en la música y Nacha Guevara en la voz e interpretación lograron con amplitud esa ambición en esta canción. El tiempo no ha opacado a Nacha o Benedetti, pero ha agigantado a Favero. O quizá solo me ha dado las herramientas para apreciar mejor su talento. Como sea, hay verdad y belleza.



El cielo de veras que no es éste de ahora
el cielo de cuando te jubiles
durará todo el día
todo el día caerá
como lluvia de sol sobre tu calva.

Estarás algo sordo para escuchar los árboles
pero de todos modos recordarás que existen
tal vez un poco viejo para andar en la arena
pero el mar todavía te pondrá melancólico
estarás sin memoria estarás sin dinero
con el tiempo en los brazos como un recién nacido
y llorará contigo y llorarás con él
estarás solitario como una ostra
y podrás hablar de tus fieles amigos
que como siempre contarán desde Europa
sus más tímidos contrabandos y becas.

Estarás en la orilla del mundo contemplando
desfiles para niños
eclipses
y regatas
te pondrás el sombrero para mirar la luna
nadie pedirá informes ni balances ni cifras
sólo tendrás horario para tu muerte
pero el cielo de veras que no es éste de ahora
ese cielo de cuando te jubiles
habrá llegado demasiado tarde.


(La canción se llama Cuando te jubiles, el poema en la que se basa: Después)


jueves, 20 de octubre de 2016

Y la verdad surgió de entre el glamur

La entrega de los premios ACE transcurría según el libreto de toda entrega de premios. Los premiados agradecían a quienes les daban el premio, a sus familias, a sus compañeros, a quienes los habían elegido para ese trabajo. Algunos aprovechaban para  adherir a tal o cual consigna de actualidad urgente. Y como todos los años, cerca del final, el discurso de la presidenta de la entidad, Nora Lafón. Y esta vez la gran sorpresa, con certeza, con visceralidad, la enunciación del doloroso cuadro de situación actual. Lo transcribo con mi deseo de superar pronto esta pesadilla en la que estamos inmersos



"Y que les voy a contar de lo que atravesamos como asociación y como país. Desde la venta de las joyas de la corona con las privatizaciones, las inflaciones, el desempleo, el cierre de fuentes de trabajo, la fuga de cerebros...  y tras cada período negro, una elección en la que depositábamos nuevas esperanzas. Pero una y otra vez, como en el mito de Sísifo, al llegar dificultosamente a la cima de la montaña, la roca se nos volvía a caer. Lo que nunca había sucedido y creo que es por eso que estamos tan desconcertados, es pasar de estar en una situación de bonanza, de recuperación de derechos para todos, disfrutando de la más absoluta libertad y de haber librado la mayor de las batallas por la dignidad como sociedad igualitaria y como país, encontrarnos otra vez viviendo la misma película, sacando tarjetas de crédito para pagar la anterior, que eso es adquirir deuda externa, hipotecar el futuro, pero no importa, vamos a resistir. El teatro ha sido el más grande bastión de la resistencia contra todo. Si juzgamos a los genocidas, vamos a poder sobrellevar las tarifas, liberar los presos políticos, dejar de espiar a los periodistas, recuperar el trabajo y todos los derechos adquiridos, de la misma manera que conseguimos recuperar la identidad de los nietos apropiados y hay familias que por primera vez lograron tener un hijo en la universidad. Gracias por estar con nosotros esta noche, gracias por mantener la pasión militante por el teatro, por seguir siendo militantes de la vida. Abracémonos fuertemente por el teatro, abracémonos fuertemente por la vida y comprometámonos todos a seguir fogoneando los sueños de una vida solidaria y mejor para todos"