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martes, 19 de marzo de 2013

Happy birthday!

En un día como hoy, pero hace 58 años (a la mierda cómo pasa el tiempo) nacía Bruce Willis, uno de mis astros cinematográficas favoritos. Y uno de los actores más subvaluados del planeta. A no desesperar, Bruce, el reconocimiento viene con los años...

martes, 5 de marzo de 2013

¡Albricias!




 Con indecible alegría volvemos a las trincheras del saber para ser derrotados por goleada una vez más. Bueno, en realidad, disimulamos nuestro inconmensurable regocijo para que la envidia no nos alcance. Pensar que hay gente que sueña con ser rica para pasarse el año panza arriba en una isla tropical... Y sí, hay gente que no sabe lo que es bueno.

viernes, 13 de abril de 2012

martes, 3 de abril de 2012

lunes, 6 de febrero de 2012

Brad



Aunque parece que el Óscar al mejor actor protagónico será de George Clooney, yo deseo fervorosamente que lo gane Brad Pitt. No porque el muchacho me caiga bien, no, más bien todo lo contrario, pero estoy harto de leer por todas partes que el señor Pitt es un actor subvalorado. Por favor, si Brad Pitt está subvalorado, yo soy George Clooney.

Procuraré ser justo con él. No es un negado, no considero que debió hacer carrera de modelo de zapatillas, pero tampoco es un dechado de virtudes, un Robert De Niro en versión rubio oxigenado. Es un actor limitado, un chico lindo que tuvo suerte.

Venía remándola sin mucha fortuna y hubiera seguido así, sin que el arte de la actuación llorara ninguna pérdida significativa, de no ser porque a Ridley Scott se le ocurrió darle el papelito del atorrante que estafa a Thelma (Geena Davis) en la gloriosa Thelma y Louise (1991). Fue su golpe de suerte, el premio grande de la lotería. Después de un par de películas comerciales más o menos efectivas, que hizo a continuación, Robert Redford lo puso en la magnífica Nada es para siempre (1992) y se comenzó a correr la pelota de que podía actuar. Algo del entusiasmo de las fanáticas se les coló a los críticos, otra explicación no cabe. Sabios, ni Al Pacino ni Dustin Hoffman vieron peligrar sus tronos.

Durante un tiempo fue un galán con aperitivo, como una picada. Lo envejecían en Leyendas de pasión (mama mía, qué bodrio) o le ponían colmillos en Entrevista con el vampiro, entretenimiento interesante, quizá porque la película se la quedaba Kirsten Dunst y Tom Cruise, que tampoco me cae pero al que le reconozco talento, lo que hace en Magnolia no se lo puede discutir nadie.

Llegamos a 1996 y su primera nominación para el Óscar como mejor actor de reparto: 12 monos. Una sobreactuación apoteótica en toda la línea. Por suerte no ganó, hubiera sido una injusticia. Como que Bruce Willis no fuera nominado por la misma película. A Bruce nunca lo nominaron para el Óscar, es verdaderamente talentoso, se lo subvalora de verdad y nadie se desgarra las vestiduras. En 12 monos, Willis entrega una actuación compleja, sutil y sentida, que parece que nadie notó, porque todo el mundo estaba asombrado de que Brad al menos pudiera sobreactuar, ¡quién lo diría!

Torturó a Morgan Freeman en Pecados capitales, a De Niro, Hoffman y Gassman en Los hijos de la calle y a Harrison Ford en Enemigos íntimos. Puso cara de nada en 7 años en el Tíbet, volvió a ser galán en ¿Conoces a Joe Black? y ¡oh, sorpresa! dio tres actuaciones interesantes seguidas, nada del otro mundo, pero encomiables: en El club de la pelea, La mexicana y Snatch: cerdos y peces.

Volvió a las andadas o sea actuar mal o mediocremente en La gran estafa y Juego de espías. Volvió al galán, con minifaldas en Troya, a las patadas en El Sr. y la Sra. Smith, y con barba en el súper bodrio: Babel.

Vendió revistas por sus romances con Gwyneth Paltrow, Jennifer Aniston y, su actual pareja, Angelina Jolie. Dio un par de buenas actuaciones en El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford y en la fallida Quémese después de leerse.

Obtuvo su segunda nominación para el Óscar, como actor protagónico esta vez, por la aburridísima: El curioso caso de Benjamin Button. Menos mal que tampoco ganó, porque su actuación se limitaba a dejarse maquillar de viejo e ir rejuveneciendo de a poco, para tortura de una sufrida Cate Blanchett, que ya lo había aguantado en Babel.

Y cuando toda esperanza parecía perdida, hizo algo interesante en Bastardos sin gloria, una actuación estereotipada, pero es tan poco lo que puede dar, que una sobreactuación o un estereotipo es saludado como un logro histórico.

Y llegamos a El árbol de la vida, en la que está muy bien, nobleza obliga, (no insistiré con mi maldad de que su actuación luce mejor de lo que es, porque la cámara casi siempre lo toma oblicuamente) y a El juego de la fortuna, por la que lo nominaron para el Óscar como actor protagónico, y en la que está aceptable.

Ante la insistencia de que lo premien, circula un chiste: Es lindo, exitoso, ¿encima quiere ser premiable? Tanta alharaca porque lo gane este actor más o menos eficiente, parece injustificable si tomamos en cuenta que ni Peter O'Toole, Donald Sutherland, Christopher Plummer ni Max Von Sydow lo han ganado todavía y nadie parece desvelarse.

Yo me pregunto qué hubiera pasado si William Baldwin hubiera aceptado aquel papel de Thelma y Louise, a él se lo ofrecieron primero. ¿Nos habríamos librados de Pitt?

A favor de Brad diré que pudiendo ganarse la vida con películas románticas y de acción que no le demanden otra cosa que poner la cara, elige films arriesgados que le exigen algo que, a decir verdad, no sabe hacer, o sea actuar bien.
Perdón si ofendí a alguien que le tenga mucho cariño, pero no jodamos, el hombre tiene pinta, elegancia, y es una gran estrella, pero actuar lo que se dice actuar, es algo que se le escapa.

domingo, 5 de febrero de 2012

¿Qué fue de tu vida?


Hollywood es cruel con las actrices. Bah, con todo el mundo, pero creo que con las actrices se esmera un poco más. Por imposición o necesidad del mercado, comienzan muy jóvenes, pero tienen pocos años para hacer pie, asomar la cabeza y posicionarse en terreno firme.

Todas le rezan a su santo o deidad elegida para ganarse un papel consagratorio en una película de éxito que perdure en el inconsciente colectivo. Una Rose DeWitt Bukater en algún otro Titanic, por ejemplo. Si en Casablanca, Ingrid y Humphrey siempre tendrán París; Kate Winslet siempre tendrá el Titanic. Y si no es un barco inhundible porque eso es cosa de una vez en la vida, las actrices jóvenes sueñan al menos con un catamarán que las deje en la otra orilla.

Si a los treintaypico no se aferraron ni a un salvavidas, nadie las salva del naufragio del olvido y las puertas que se cierran. Parafraseando la cumbia: la cosecha de actrices jóvenes nunca se acaba.

Las ex promesas doradas no pueden acceder a los secundarios, son demasiado atractivas, podrían hacer sombra a la estrella, de allí que los papeles secundarios caigan siempre en manos de chicas no tan atractivas pero muy talentosas. La ley de la supervivencia que le dicen: si cuando salís a la calle no parás el tráfico, sé al menos graciosa, brillante o de lagrimales inagotables.

A las ex promesas doradas les queda esperar 20 años para reaparecer como las madres o abuelas de las protagonistas. Siempre que Meryl, Jessica Lange, Sally Field, Diane Keaton, Susan Sarandon, Bette Midler o Glenn Close estén de vacaciones o en otro proyecto. Pero a no desesperar, aunque son las menos, algunas de las grandes se jubilan, como Goldie Hawn, por ejemplo.

No voy a apabullar aquí con nombres que pocos recuerdan, pero si se enganchan en el cable con una película añeja de Tom Cruise, Mel Gibson, Bruce Willis, Brad Pitt o Richard Gere, y si la chica que los acompaña no es Julia Roberts sino otra, puede que se pregunten qué fue de la vida de esa criatura. Nada, llegaron a los treinta y no lo lograron.

Las revistas frívolas en algún momento del año preparan una nota con las nuevas promesas, hay siempre unas 10 o 15, con suerte una o dos lo logran.

Ojo, tampoco hacerse de un botecito es garantía de nada. Un par de malas elecciones, o sea rotundos fracasos, las deja fuera de juego. ¿Se acuerdan de Ashley Judd? Parecía haber ascendido al status de una Julita Roberts, de una Sandrita Bullock, sin embargo no la pegó dos o tres veces y se quedó afuera. Hoy sólo aparece en películas B con algún astro de la televisión o en películas A de elencos multiestelares que requieren figuras hasta para los roles menores, ahí sí su nombre suma. La trampa está en que como son roles insignificantes es imposible reverdecer algún laurel de la amarillenta corona.


Dedicado a Madeleine Stowe, Mary Elizabeth Mastrantonio, Penelope Ann Miller (resucitada ahora en El artista), Nancy Allen, Nancy Travis, Jeanne Tripplehorn, Elizabeth Shue, Kelly McGillis, Gina Gershon, Catherine McCormack, Patricia Arquette, Kelly Preston, Rachel Ward, Annabella Sciorra, entre muchas otras, que en algún momento de sus carreras parecían que llegarían a ser una Angelina Jolie, pero no. La mayoría la pelea en la tele. A no desalentarse, amigas, que Ellen Burstyn llegó a estrella de grandecita.