jueves, 15 de enero de 2015

Lo mejor y lo peor de las nominaciones al Oscar 2014




Ya se sabe, las premiaciones tienen más que ver con el azar que con la justicia, y las de Hollywood, en particular, más con la forma con la que eligen verse que con la calidad intrínseca de lo que distinguen. Eso no quita que cada año, uno tenga sus predilecciones por las cuales “hinchar”, así que vayamos a lo que en nuestro modesto entender es lo mejor y lo peor de las nominaciones al  Óscar 2014.


Entre lo mejor de lo mejor, las 9 nominaciones para El gran hotel Budapest, lujo para cualquier año cinematográfico. Después, que la gran Marion Cotillard, ninguneada por los Globos de Oro, hallara su lugar en la categoría de Mejor Actriz Protagónica. Y que a pesar de las muchas nominaciones y obtenciones, Meryl Streep fuera nominada por su actuación en la versión cinematográfica del gran musical de Stephen Sondheim Into the woods o sea En el bosque. Ya no sé cómo lo hace, porque parece cosa ‘e Mandinga o de milagro, pero Meryl supera en cada actuación lo hecho anteriormente, lo que en su caso es titánico. Como sea, lo que hace en Into the woods es SEN-SA-CIO-NAL, así con mayúsculas y dividido en sílabas para que dure más al enunciarlo. Un amigo dice en broma que las nominaciones deberían ser:” Y como mejor actriz, exceptuando a Meryl Streep, fulana y mengana”, así no les ocupa el lugar a todas las demás, que serán buenas, pero que medidas con la vara de Meryl, cabalgan un poco más atrás. Y por supuesto que Rosamund Pike haya sido nominada por su impecable trabajo en Perdida, maravilla de maravillas.


Entre los actores, está de lo más bien que regrese a las premiaciones el gran Robert Duvall, el hombre tiene tan parejo nivel de calidad que a menudo se lo olvida, ser siempre excelente a veces es un detrimento o asegura la invisibilidad. Y es una alegría que J K Simmons ingrese a las premiaciones por su apabullante maestro en Whiplash, era hora, el hombre viene remando en los repartos  desde siempre  (ídem anterior, ser siempre bueno no siempre es bueno).


Los cinco nominados por la Mejor Fotografía se ganaron el lugar con creces. Emmanuel Lubezki porque en Birdman tuvo que lidiar con que todas las escenas se filmaron en una sola toma, y ninguna dura menos de unos 10 minutos. Lukasz Zal y Ryszard Lenczewski  porque en Ida tuvieron que reproducir, en un lógico blanco y negro, los planos y la secuenciación de cómo se filmaba en los años sesenta. Dick Pope porque tuvo que lograr que toda el film luciera como un cuadro de Turner en, por supuesto, Mr Turner. Roger Deakins porque tuvo que lograr el conveniente tono épico para una tanto dejada de lado Invencible. Y Robert D. Yeoman porque tuvo que vérselas con todos los cambios de formato para que el Hotel Budapest fuera El gran hotel Budapest.


Y entre lo “más” mejor también, que el gran Alexandre Desplat figure con dos nominaciones en la misma categoría, la de Mejor Banda Sonora, por sus composiciones musicales para El gran hotel Budapest y The imitation game que aquí quizá se llame El código Enigma.


Entre lo peor, bueno, más que lo peor, porque es un cuadro de honor, digamos mejor entre las omisiones, los caídos del catre anuales. ¿Jake Gyllenhaal quedó afuera a pesar de lo que hizo en Primicia mortal? Un afano. ¿El árbol de la vida no figura entre las mejores películas animadas? Una miopía imperdonable. Y claro, la típica protesta consuetudinaria, nominaciones a mejor película sin que su director sea nominado y viceversa, directores nominados cuando la película por la que se lo distingue no lo está. ¿Y solo tres nominaciones técnicas para Invencible, el film que dirigió Angelina Jolie, sin ni siquiera una nominación para el guión que firman los hermanos Coen con Richard LaGravanese? Hum. ¿Y nada para su gran protagonista, Jack O’ Connell? Épocas hubo en que los actores adelgazaban un par de kilos para el papel y le llovían las nominaciones, Jack adelgaza y hace muchas cosas más. Creo que si en vez de Angelina figurara que la dirige Juan Montoto hubiera cosechado más.


Y por último, entre lo mejor de lo mejor de esta premiación, la nominación para Relatos salvajes del gran Damián Szifrón. ¡Qué suspenso! Como en inglés es Wild tales, fue nombrada última, ya que venían en orden alfabético. Para el infarto, mire.

viernes, 9 de enero de 2015

Eterno



La incomunicación como el desamor es un tema eterno, siempre vuelve.


En uno de los días de exámenes de diciembre, en la más que cálida (por lo tórrido del clima no por la comodidad del mobiliario) sala de profesores de una escuela (que mejor olvidar aunque sea imposible) se me acerca un Colega de Otra Materia y me pide que si viene Fulana a decirle algo, que por favor haga de intermediario, que le es imposible comunicarse con ella. El asunto tiene su importancia porque Fulana es autoridad y no se la puede ignorar… del todo. Aparece Fulana a hablar con mi Colega de Otra Materia y sí, tengo que hacer de intermediador a pesar de que el tema es sencillo y no debería presentar mayores inconvenientes: hay que correr algunas mesas de exámenes porque no se tomaron en cuenta los feriados de carnaval, y entonces Fulana quiere saber si a mi Colega de Otra Materia le quedan bien los días y horas que propone otra integrante de la mesa. Como se ve, se trata solo de días y horarios, y sin embargo, los dos se pierden en una maraña de premisas secundarias que no hacen a la cuestión. Mientras busco en el calendario de mi celular el susodicho mes de febrero, los hago callar y le pido a mi Colega de Otra Materia que se fije en qué días tiene fechas de exámenes ya asignadas en febrero. Él obedece y busca. Por suerte ninguna coincide con las que viene a proponer Fulana así que el problema se resuelve. Conclusión: Fulana y mi Colega de Otra Materia no están destinados a comunicarse…  con fluidez.


Mientras esperamos que empiece la película, un amigo me dice que en su Facebook todos parecen haberse llevado comprensión de textos a examen y que siguen sin aprobarla, que nadie entiende nada, que pone una cosa y le contestan con otra que nada que ver. Le digo, por decir algo que suene remotamente a inteligente, que es porque nadie responde racionalmente sino emocionalmente. No puedo explayarme porque por suerte apagan las luces, eso sí, durante la seguidilla de tráileres se me ocurre que quizá el bendito Facebook no sea un espacio de comunicación sino de expresión, que también es comunicarse pero con otros roles.


Otro amigo por teléfono me cuenta un problema que tuvo con un Tercero, como también conozco al Tercero puedo vislumbrar la cuestión. Le digo que Tercero siempre está perdido en su propia película, y que nunca está en el mismo género que uno, que si uno está en una de guerra, Tercero está en una de cowboys y viceversa. Que la única forma de garantizar una comunicación más o menos inequívoca con Tercero es usar la técnica de la amnesia y de la recuperación inmediata de la memoria, o sea, hablarle, después interrumpirse y preguntarle ¿qué te estaba diciendo?, y si Tercero contesta cualquier banana, recuperar la memoria en el acto y corregirlo. Mi amigo dice que no cree que funcione con Tercero. Le digo entonces que lo declare inimputable o lo mande a la mierda.
 

Arranqué con el desamor y la incomunicación, termino entonces con ellos pero sin los prefijos negativos. Amamos hasta que no lo hacemos más. Nos comunicamos hasta que no nos comunicamos más. Debe tener algo que ver con la magia o la voluntad. O algo así, no sé. Quizá lo supe, el problema es que no me comunico mucho conmigo últimamente.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Verano porteño



Por suerte para los que todavía no las vieron regresan durante el verano dos obras angeladas por el trabajo de sus protagonistas, las fabulosamente indescriptibles Karina K e Ivanna Rossi. Intentar describir su trabajo es empequeñecerlo, procurar devolver la maravilla al terreno de lo posible.


Karina K vuelve al Astros con su Judy Garland en Al final del arcoíris el 8 de enero. 

Ivanna Rossi vuelve al Maipo Kabaret el 9 de enero con su reencarnación de Celia Gámez en La Celia.
 

En posts anteriores de este blog hablamos de las virtudes y cortedades de ambos espectáculos, lo que no fue óbice para declarar imperdible el desparramo de talento que hacen estas chicas prodigiosas. Huelga decir que ratifico la recomendación de verlas. Después, serán unos espectadores felices.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Ivanna Rossi es La Celia en el Maipo Kabaret



Según se sabe, Celia Gámez (una argentina salerosa que triunfó en España) no fue una belleza deslumbrante ni una cantante excepcional, pero tenía lo que hay que tener: ese magnetismo que trasciende las candilejas y te hace vivir en la memoria e imaginación del público.


Este año teatral que culmina no fue pródigo en espectáculos imperdibles, aunque ahora sobre el estribo del final llega éste que sí lo es: La Celia. Estuvo ideado y producido por Lino Patalano, y la dramaturgia y dirección de Emilio Sagi.


¿Cinco motivos para ver La Celia? Ivanna Rossi, Ivanna Rossi, Ivanna Rossi, Ivanna Rossi, Ivanna Rossi. Sí, bueno, aparte de la magnífica Ivanna, las canciones. Celia Gámez tuno un repertorio amplio y bello, que le envidiarían más de cuatro. Y ya que hablamos de cuatro, las cuatro chicas que acompañan a Ivanna (Jimena González, Virginia Kaufmann, Virginia Modica, Pilar Rodríguez Rey) engalanarían cualquier show y a éste lo llevan a un deleite de sibarita. Los tres músicos (Santiago Rosso, piano, Juan Pablo Togneri, contrabajo, Natacha Tello, violín) son otro deleite que acaricia el oído no bien uno va entrando al coqueto y sencillamente elegante Maipo Kabaret. Y si de elegancia hablamos, el vestuario de Renata Schussheim deslumbra y fascina. El único pero de esta maravilla es el libro de Santiago Castelo. Dicho por la Celia, o sea Ivanna, en primera persona no es más que un esquicio que enhebra las canciones. De todos modos no es penoso, tan solo anodino, sin embargo, y lo que no es poca cosa, invita a conocer más de la Gámez y sus tiempos.


Como la muestra del botón, les adjunto este video. No se conformen con él y corran al Maipo Kabaret, que quedan pocas funciones. No se arrepentirá. Bah, solo se arrepentirá si no va.


¡VEULVE EL VIERNES 9 DE ENERO! ¡BIEN!
Martes a Sábados a las 20:30 hs
Domingos a las 19:30 hs
Maipo Kabaret, Esmeralda 449 (CABA, BsAs)

viernes, 21 de noviembre de 2014

Un señor llamado Mike Nichols



El 2014 nos quitó muchas cosas, ahora nos deja sin la posibilidad de una nueva película de Mike Nichols. Al repasar su trayectoria vemos que refleja la decadencia del cine industrial estadounidense a través de las décadas. Porque su carrera se abrió allá en lo alto, conoció mesetas más o menos notables y se cerró casi sin gloria. Su cine se centraba más en los actores y en los guiones que en las veleidades visuales, por más buen uso que hiciera de estas.


Venía del teatro y con el teatro debutó en cine. Llevó en 1966 a la gran pantalla nada más ni nada menos que ¿Quién le teme a Virginia Woolf? de Edward Albee con las estupendas actuaciones de Elizabeth Taylor, Richard Burton, Sandy Dennis y George Segal. Al año siguiente haría una de las películas más amadas y recordadas de la historia: El graduado, con la que convertiría en estrella a Dustin Hoffman, haría resplandecer la belleza de Katherine Ross y lograría que Anne Bancroft le sacara lustre a su inmenso talento. Y comenzaría la década del 70 con un par obras maestras. La satírica Trampa 22 (1970) que reflejaba la locura de toda guerra, esta vez la siempre glorificada Segunda Guerra Mundial, Alan Arkin encabeza el nutrido elenco de notables y en 1971 saldría al ruedo con el incisivo Conocimiento carnal, indagación profunda de las costumbres sexuales de la época, con un cuarteto protagónico inolvidable: Jack Nicholson, Ann Margret, Art Garfunkel y Candice Bergen.


En el 73 se despacharía con una de aventuras, El día del delfín, que era buena pero que no te volaba la cabeza, con el siempre eficiente George C Scott. En el 75 metería la pata con Dos pillos y la heredera, en la que más allá de que no tuviera muchas risas, se imponía la simpatía a prueba de balas del trío protagónico: la multitalentosa Stockard Channing, el seductor Warren Beatty y el ya mítico Jack Nicholson. En el 83 se cruzaría por primera vez con Meryl Streep, Silkwood, impactante drama de denuncia sobre las condiciones laborales en el que también participaba Kurt Russell y en el que la inefable Cher daba la mejor actuación dramática de su carrera. En el 86 unió a la Streep con Jack Nicholson en El difícil arte de amar, relato autobiográfico de Nora Ephron sobre su separación de Carl Bernstein. En el 88, primero reprisaría en cine su éxito teatral Biloxi blues o Aprendiendo a ser hombre sobre la obra de Neil Simon con el siempre magnético Mathew Borderick, y después la pegaría a lo grande con una comedia que ya es clásica, Secretaria ejecutiva en la que resplandecían de talento Melanie Griffith, Sigourney Weaver y Harrison Ford.


En 1990 haría Recuerdos de Hollywood en la que Meryl Streep sería hija de Shirley MacLaine, según novela de lo más biográfica de Carrie Fisher sobre la relación con su madre Debbie Reynolds. En el 91 la daría una Segunda oportunidad al bueno de Harrison Ford junto a la siempre deslumbrante Annette Bening.


En el 94 intentaría con poca fortuna el género de terror con Lobo con la en este caso poco rendidora pareja de Jack Nicholson y Michelle Pfeiffer. Y en el 96 haría la versión estadounidense no musical de La jaula de las locas rebautizada La jaula de los pájaros con los protagónicos del este año malogrado Robin Williams y Nathan Lane, una versión que empalidecía al lado de la francesa original con Ugo Tognazzi y Michel Serrault. Williams y Lane estaban muy histriónicos por separado, pero juntos eran la pareja con menos química del planeta. Como sea el show lo daba Gene Hackman travestido inolvidablemente al final y la mirada elocuente de la gran Angela Lansbury en el cameo de la última escena. En el 98 trabajaría por primera vez con la gran Emma Thompson en Colores primarios en la que la inglesa hacía de primera dama para el presidente de John Travolta.


En el 2000 con guión y protagónico de Garry Shandling haría la desconcertante y para mí de lo más interesante ¿De qué planeta vienes?, y en la que brillaba también Annette Bening. En el 2001 haría el telefilm sobre la obra de teatro Wit con la impactante Emma Thompson. En el 2002 llevaría también a la tele la monumental obra de Tony Kushner sobre el SIDA, Ángeles en América con un elenco numeroso en el que por supuesto se destacaba Meryl Streep. En el 2004 haría esa cosa que se llamó Closer con las hermosas Julia Roberts y Natalie Portman y los caballerosos Clive Owen y Jude Law, sobre las costumbres sexuales de los noventa. Véase la distancia que separa a Conocimiento carnal de la pavada de Closer y se comprobará a qué nos referimos cuando hablamos de la decadencia de la industria.


Su carrera terminaría en el 2007 con un film encantador y discreto Abuso de poder, al que la simpatía de sus protagonistas elevaba de categoría. Y sí, Julia Roberts, Tom Hanks y Philip Seymour Hoffman te salvan de cualquier ruina y si te descuidás te lo convierten en clásico.
 

Hoy tal vez se fue, no sé, porque quizá un graduado de conocimiento carnal caiga finalmente en una trampa 22 con una secretaria ejecutiva, y entonces el conjuro haga que un señor llamado Mike Nichols  no se marche del todo jamás.