Mostrando entradas con la etiqueta pacino. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pacino. Mostrar todas las entradas

viernes, 18 de enero de 2013

Envejecer es difícil

Nos sentamos en el cine, se apagan las luces y nos someten al IN-TER-MI-NA-BLE festival de colas (ahora es moderno decirles “trailers”, ma vaffanculo) de los próximos estrenos. Nos dan una que corresponde a S.O.S. familia en apuros, una comedia yanqui de fórmula con al menos un chiste bueno. Pero lo que apabulla y espanta es lo siguiente. Ese señor de cara hinchada, labios rígidos y con menos expresión que un cactus, ¿es Billy Crystal? Esa señora que parece llevar una careta de cartón piedra mal hecha de Miss Piggy, ¿es Bette Midler? Sí y sí. Cielo santo, hasta Viktor Frankenstein les hubiera tenido más piedad.
 


A las muchas cosas buenas de las que estamos a la vanguardia, habría que sumarle la cirugía plástica. Todas las estrellas locales que pasaron una o varias veces por el bisturí quedaron iguales o mejor que antes. Ningún cirujano argentino les  propinó la impericia y la maldad que sus colegas yanquis le hicieron a los pobres Bette y Billy.
 


Habiendo caído en cuenta de la ventaja que se nos ofrece, ya me pongo a ahorrar y a pedir turno. Si además pudiera pedir cara, no hay ningún misterio conmigo, elegiría la de Jean Paul Belmondo. Joven, claro. Aunque tengo tanta suerte que sin duda quedaría como Al Pacino ahora. “Arreglado” también por algún carnicero, perdón, cirujano plástico.
 


¡Viva Robert De Niro, carajo! Porque envejece con dignidad. El gran Bobby sigue siendo mi modelo de actor y un ejemplo a seguir.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Jessica



Hablábamos hace unos días de las chicas que casi lo lograron. Jessica Chastain tiene todas las fichas para llegar a la meta. Le costó entrar, pero su desventaja a la larga fue el número faltante para cantar bingo. Los directores de reparto temían incluirla porque consideraban antigua a su belleza. No la atribuían a los parámetros del siglo XIX o XX, sino a los de la pintura clásica de los siglos XVI y XVII. Al Pacino la vio como Desdémona en un Otelo en el que Philip Seymour Hoffman era Yago, y la llamó para que fuera Salomé en una película todavía inédita sobre la obra de Oscar Wilde. Y una cosa trajo a la otra. Pacino la recomendó a Terrence Malick para que le tomara una prueba para El árbol de la vida. Sean Penn habló bien de ella y el carrusel siguió girando.

De repente parece estar en todas las películas interesantes de la temporada. La vi como esposa de Brad Pitt en ese bodrio insoportable de El árbol de la vida, perdón en ese film inusualmente ambicioso, en el que sin duda era, junto con los chicos, lo mejor de esa interminable ordalía que duraba como tres horas que parecían días. Después me deslumbró como la rubita segregada en Historias cruzadas. Sencillamente la amé. Y no sólo yo, la nominaron para el Óscar como mejor actriz de reparto por ese trabajo. Después la vi en Take shelter de Jeff Nichols, una interesante reflexión sobre religión y locura. Hace allí de esposa del excelente Michael Shannon. Como vemos, la chica está condenada a esposa perpetua, pero como los maridos se las traen, ser esposa es de lo más productivo para una actriz talentosa e inquieta. Ahora acabo de verla en The debt, un atrapante thriller de John Madden en la que hace el personaje de Helen Mirren de joven, el máximo elogio que puedo tributarle es que está a la altura de la Mirren, ¡hay que estar a la altura de la Mirren!

La chica cumplirá 31 años el 29 de marzo, pero se prepara a dar batalla. Declara que no debería preguntársele a las actrices la edad, que tienen la edad de los papeles que representan, que ella en el mismo año fue una adolescente y una mujer de cuarenta. Es una estrategia inteligente, porque como es una vegetariana estricta, sin vicios a la vista y tiene una piel luminosa, sabe que puede estirar su juventud más allá del tic tac del reloj biológico.

Tiene todo para ser una grande, ojalá lo logre.