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jueves, 21 de mayo de 2015

Glamur extremo




Cannes es Francia. Francia es uno de los centros mundiales de la moda. De allí que Cannes sea también glamur extremo. Los mejores diseñadores no son los que le dan su mejor vestido a la estrella que se presenta, sino los que dan a la estrella el vestido que mejor le queda. Un vestido de alta costura es otra escenificación, una puesta en escena que debe resaltar los mejores rasgos de una actriz y disimular sus atributos no tan perfectos. Aquí están algunas de las mujeres que amo vestidas para brillar (en la vida soy monógamo por elección, incapacidad o accidente, pero con las criaturas de la pantalla he hecho más de un harén, una vez hice una lista y fue tan numerosa que me felicité con lascivia por mi promiscuidad voluptuosa).





De arriba hacia abajo: 
Salma Hayek por Alexander McQueen, 
Sophie Marceau por Alexandre Vauthier, 
Naomi Watts por Elie Saab, 
Emma Stone por Oscar de la Renta, 
Rachel Weisz por Narciso Rodríguez, 
Naomi Watts esta vez por Ralph Lauren 
y Charlize Theron por Valentino.

jueves, 9 de enero de 2014

El tango de la guardia vieja




Arturo Pérez-Reverte es un novelista generoso. (Generoso porque está más interesado en contar historias que en mirarse el ombligo). Y soy su lector más o menos fiel (leí con gran placer El húsar, El maestro de esgrima, El club Dumas, La piel del tambor, La carta esférica, La reina del sur, La sombra del águila, Un asunto de honor, Territorio Comanche y toda la saga del capitán Alatriste; leí con menos gusto El pintor de batallas y El asedio; me debo Cabo Trafalgar (demasiados barcos) y Un día de cólera (no sé, El asedio me dejó agotado). Soy muy infiel con su trabajo de no-ficción (perdón Arturo, creo que me interesa más el novelista que el hombre detrás del novelista).


Pérez-Reverte es uno de los pocos grandes autores en honrar el novelón, el folletín, el page-turner (el libro imposible de abandonar, del que siempre queremos leer una página más). No en vano ¿sus modelos?, ¿sus influencias? son Dumas, las historietas, las películas.



El tango de la guardia vieja es un libro ideal para este caluroso y sofocante verano porque a la segunda página ya no recordamos que hace calor. Hay tres nudos argumentales. El primero transcurre en 1928 en un transatlántico primero y en la ciudad de Buenos Aires (con sus grandes hoteles, pensiones piojosas y tugurios tangueros) después y hace pie en el desafío entre dos músicos. El segundo transcurre en Niza durante la Guerra Civil Española, el fascismo italiano y el ascenso del nazismo y se centra en un asunto de espías. El tercero transcurre en Sorrento en los años sesenta y se enrosca en una partida de ajedrez, sus circunstancias y sus consecuencias. A estos nudos argumentales los atan y desatan un ladrón elegante que es a veces también un gigoló algo pacato y una femme no tan fatale, por suerte, aunque igual de peligrosa.



La novela está muy bien escrita, los diálogos son diamantinos de tan pulidos y brillantes, los personajes guardan secretos hasta el final y se lee con pasión.
 

La tapa reproduce una foto de Grace Kelly en los tiempos de Para atrapar a un ladrón de Alfred Hitchcock, la cual coprotagonizó con Cary Grant. Detalle no menor, porque el protagonista es tanto un Cary Grant, un Noël Coward, un Michael Caine, o sea un orillero ambicioso que a fuerza de tesón llega a personificar mejor la elegancia que cualquier noble ruso de amplia prosapia, y ella es tanto una Grace Kelly, una Naomi Watts o una Nicole Kidman, o sea el minón inalcanzable de impecable genética que el sexo, o quizá el amor, vuelve abordable. Después de todo, un orillero ambicioso es siempre un pirata; orilleros, piratas, personajes que Pérez-Reverte conoce y transmite como pocos. Bah, como nadie en la actualidad.