Diagramar un musical con partes estelares requiere una precisión quirúrgica. La estrella debe tener un personaje hipnótico que abarque todos los recursos de quien lo interpreta y pueda expresarlos en plenitud y abundancia.
Los números estelares deben estar espaciados con
regularidad y permitirle a la estrella reponerse y descansar entre ellos. Estas
estrellas suelen no ser jóvenes y deben llegar al gran final vivitas y
coleando. Sin olvidar que a veces hasta se les exigirá hacer dos funciones.
Uno de los grandes maestros de este tipo de musicales es
Jerry Herman y llegó a la cumbre de su genio no con uno, sino con ¡dos! obras: Hello,
Dolly! y Mame. Ambas piezas tienen el gran número del segundo acto
en canciones que dan el nombre a la obra.
Y la astucia creativa usada por los directores originales
de estas obras con sus respectivos coreógrafos se manifestó en que incluso en
ese mismo número, la estrella desplegaba su talento y descansaba alternadamente
a la vez.
Hello, Dolly! se estrenó en 1964 y
fue dirigida y coreografiada por Gower Champion. Mame se estrenó en 1970
y la dirigió Gene Saks y la coreografió Onna White.
El darle descansos a la estrella dentro de una obra es tan
viejo como el tiempo, pero lo de hacer descansar a la estrella dentro del mismo
número puede que lo haya inventado Gower Champion en el largo número central de
Hello, Dolly!
Pero el truco se ve más claramente en Mame y a las pruebas me remito. El número que veremos es de cuando Ginger Rogers desempeñaba el protagónico en un montaje del West End.
