Y el plan de lecturas sigue inexorable, lo que me
sorprende, aunque no sé por qué: la realidad es horrible, los insomnios son
largos y en algún lugar tengo que meter la cabeza para no desesperar de tanta
tristeza.
Y como dije en reseñas anteriores, no me cuesta
relacionarme con Jackson Brodie, el protagonista de las novelas policiales de
Kate Atkinson. Ya llegué a la quinta.
Por supuesto, pueden leerse individualmente, pero si se
leen seguidas en orden cronológico, se ve que conforman una saga con personajes
que figuran en todas y otros que aparecieron puntualmente en una y vuelven en
alguna otra.
Jackson, claro, viene con su historia y sus circunstancias.
Es exsoldado, expolicía, tiene una hermana asesinada, un hermano que se suicidó
por la culpa de no haber ido a buscar a su hermana en la parada del bus la
noche que la mataron, un padre minero y una madre sacrificada que reconoció
estar doblada de dolor cuando ya nada podía hacerse. Tiene una exesposa y una
hija de esa pareja.
En la primera novela (Expedientes, 2004) por el caso
que trata, conoce a Julia, una actriz. En la segunda novela (Incidentes,
2006) atestiguamos que Julia y él tienen una relación establecida, que termina
mal, ella está embarazada, pero le asegura a Jackson que él no es padre. En la
tercera novela, Esperando noticias, 2008) Jackson va al pueblito donde Julia
vive ahora con su nueva pareja y el supuesto hijo de ambos, Nathan, y le roba
al pibe unos cabellos durante un paseo con la escuela, para hacerle la prueba
de ADN. En la cuarta novela, Me desperté temprano y saqué al perro,
2010), Jackson ya sabe que Nathan es su hijo y se relaciona con él, con la
anuencia de Julia. Y en la quinta novela, Cielo interminable, 2019),
vemos a Jackson veranear con Nathan, ahora un preadolescente.
Y en esta novela reaparecerá Reggie, una de las
protagonistas de la tercera o sea, Esperando noticias.
Jackson desde que lo conocemos también ha tenido lo suyo,
sentimentalmente hablando, no solo se relacionó con Julia, conoció en Incidentes
a una comisaria, de la que se enamoró en Esperando noticias y con la que
no pudo concretar una relación en Me desperté temprano y saqué al perro.
Para olvidarla, se casó en Esperando noticias, con una chica que resultó
una estafadora que le quitó la fortuna que heredó de una clienta de la primera
o sea, Expedientes.
Y como es habitual en estas novelas, el hecho de sangre
surgirá promediando el libro y no en sus primeras páginas. Jackson anda detrás
de un adúltero, y la casualidad lo envolverá en la reapertura de un caso que
involucra un círculo de pedófilos que en su momento fue desarmado, pero que los
que se ocupaban de la logística transformaron en trata de blancas.
Y como ya mencionamos, el punto fuerte de Atkinson es la
creación de personajes que nos importan o interesan.
Hasta el cuarto libro, los mismos fueron publicados con dos
años de diferencia, pero 9 años pasaron entre el cuarto y el quinto. Este hiato
hizo que el personaje perruno del título del cuarto no reapareciera en el
quinto.
Jackson rescató este perrito del maltrato de un matón que
lo había heredado de una mujer que lo abandonó, no la juzgamos, por ahí en el
apuro por huir y sobrevivir no se llevó al perrito, lo que debió haber hecho.
El pobre tuvo suerte y cayó en manos de Jackson, al que en un momento decisivo le
salvó la vida, porque de no ser por la tozudez del perrito, Jackson no contaba
el cuento.
En la saga 5 años trascurrieron entre el cuarto y el quinto
libro, así que esperaba que este perrito de nombre horrible, Embajador, al que
Jackson prometió cambiarle el nombre al final del relato, reapareciera, pero
no. En su lugar (porque los perros son personajes en estos libros, aparece
Dido, la perrita de Julia que anda en sus últimos achaques.
Y cuando se la devuelve a Julia, Embajador es mencionado de
soslayo: "Jackson echó de menos al animal de inmediato; quizá debería
buscarse un perro solo para él. Había estado brevemente a cargo de un chucho
poco satisfactorio con un nombre absurdo. A lo mejor podía conseguirse uno más
viril: un collie, tal vez, o un pastor alsaciano, y llamarlo Spike o
Rebel."
A mí me gustaba Embajador. ¿Se sabrá algo más de él en la
última novela de serie hasta el momento que fue publicada el año pasado, Muerte
en Rock Hall? Si es así, después les cuento.
Gustavo Monteros

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