Y entonces llegué al cuarto libro de Kate Atkinson,
protagonizado por el expolicía, ¿exdetective privado? Jackson Brodie.
El título parece fáctico, "Me desperté temprano y
saqué al perro", pero en realidad es la primera línea de un poema de Emily
Dickinson.
Los poetas tienen unas mentes singulares, y en
singularidades y peculiaridades la Dickinson es soberana. ¿De dónde saca esas
metáforas?, se preguntará por ahí Jackson y todos asentiremos.
El libro se cierra también con otro poema de la Dickinson,
aquel de "Esperanza es algo con plumas"
Volviendo a Atkinson, como ya es su marca, juega con las
habitualidades de los policiales y las regenera. Aquí hay tres hilos de
historias que maneja paralelamente hasta que las junta.
Todo transcurre en Leeds y adyacencias. Ahí llegó un
itinerante Jackson Brodie que anda un poco de turismo y un poco buscando donde
sentar un hogar.
Lo trae también a Leeds una averiguación que no pudo
rechazar, una tal Hope desde Australia le pidió que descubra quienes son sus
padres biológicos, misterio que sus padres adoptivos no supieron develar, le
contaron una historia que no se sostuvo cuando pidió la partida de nacimiento.
Lo que Hope necesita saber se supone algo sencillo para un
detective. Aunque nada es fácil en un policial. ¿Hope fue secuestrada,
"entregada" en adopción por policías que interpretan la ley según les
convenga y, hoy como ayer, no quieren que se los exponga?
Estas inquisiciones involucrarán más temprano que tarde a
la policía jubilada, Tracy Waterhouse, una mujerona tan grandota como sensible,
que tiene ahora a su cargo la seguridad de un shopping. Tracy hizo un balance
de su vida y le dio negativo. (En las novelas de Atkinson, como en la vida,
bah, los mortales comunes que no tienen mucha suerte, viven como les sale)
No haber forjado una familia es uno de sus déficits y una
tarde que ve en el shopping a una puta, que conoció cuando era policía,
arrastrar de mala manera a una nena de 4 años, la encara y se la
"compra". Anda embilletada, porque justo esa mañana había ido al
banco a sacar una plata que le debía al albañil que le estaba haciendo unos
trabajos, así que ahora usa ese dinero, convenientemente fajado y ensobrado,
para pagar por la niña.
Ahora bien, ¿es la nena hija de la puta o esta solo la
estaba cuidando, si es así, qué origen tiene la nena, la mafia, el narco, la
trata de blancas?
El tercer hilo de la trama gira alrededor de vida y obra de
Matilda Squires, Tilly para los amigos, una actriz septuagenaria que anda por
los albores de una senilidad galopante.
Solo al final, sabremos por qué Tilly está en esta novela.
Mientras tanto el por qué no nos pesará porque Tilly tiene una vida apasionante
como para una miniserie de 8 episodios.
Los tres hilos son espejos que reflejan problemas y
urgencias de niños en peligro. Cada historia viene con sus protagonistas y sus
secundarios y sus terciarios, todos muy atractivos.
Y para que el título no sea metafórico, Jackson Brodie se
agencia de un cachorro, inolvidable la forma que llega a su vida y lo hace
quedar, viene con una chapa que dice Embajador, no creo que siga con ese
nombre. Y será también inolvidable cuando el perrito le salve la vida.
En lo personal, recordaré siempre este libro, creo, porque
cuando promediaba la lectura, me devastó la noticia de una muerte cercana. Y en
la impotencia de ser un deudo lejano, en la geografía al menos, me aferré a
terminarlo para amenguar el dolor. Y el libro se la bancó. Gracias, Brodie.
Gracias, Atkinson.
Gustavo Monteros

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