jueves, 5 de abril de 2018

Mi vida con Bergman - Capítulo 10

Antes de que comiencen los títulos, se oye una música muy dramática, ligeramente exótica, con una voz femenina que tararea. Cuando aparecen los títulos, lo hacen sobre un tableaux de cinco hombres en un puerto que miran en diferentes direcciones, todos llevan la cabeza cubierta, algunos con sombrero otros con gorras. Pasamos a la toma de un barco contra un cielo ominoso y cubierto que descarga rayos sobre el agua. El barco entra a una ciudad. Toma de la cabina de mando. Tres hombres, uno al que solo se le ve el hombro, y que se supone maneja el timón, uno que mira hacia un costado y que enciende un cigarrillo, y otro de espaldas a nosotros que mira por la ventanilla central. Los tres llevan uniforme y gorra. Toma de un carguero que arrastra un barco de mayor calado. Toma de este último barco del que tiran un cabo al muelle. Toma de 3 hombres de frente, el del medio, un negro con boina, sonríe. Y volvemos entonces a la toma de los títulos, el tableaux con los cinco hombres. Toma de la escalera del barco, baja el hombre uniformado que fumaba en la cabina y se pierde en la noche del muelle, se ven ahora unas vías y unos bultos presumiblemente vagones.
 Es de noche, y la música intensifica su dramatismo. El hombre que fumaba se acomoda la gorra y camina con las manos en los bolsillos por el muelle con el fondo de grúas y cajones apilados. Llega a una calle de faroles prendidos y construcciones de maderas. En la más cercana al primer plano, se ve una puerta y a su costado algo que parece un cartel, de la puerta sale una mujer, de tacos, con una falda amplia y una remera. El hombre la sigue y le grita ¡Sally! La mujer dobla  la esquina, pero vuelve y se muestra al hombre. No es Sally, el hombre se disculpa y le cuenta que lleva una ausencia de 7 años y que se espera encontrar a quienes se ha extrañado de inmediato. Ella lamenta no ser Sally y se va. Él prende otro cigarrillo, el cuarto que le vemos en casi cinco minutos de película ¡cómo fumaba la gente en el cine en esa época! (Yo llevo ya más de tres años sin probar uno y todavía extraño). El hombre sigue caminando y fumando por las calles empedradas de este puerto con sus farolas encendidas y sus casas de maderas, estas son de dos pisos y hay una baranda en el lado que da al agua. Alguien abre una ventana de la casa más cercana al hombre, son personas que están en una fiesta, una mujer dice que ya no llueve, y un hombre le propone ir a nadar.




 En la calle una mujer le pregunta al marinero fumador si necesita algo. Él dice que nada y la mujer lo reconoce y se presenta: ¡Johannes, no te acordás de la vieja Sofie! Es una mujer mayor con una boina inclinada, un vestido sencillo y una campera de lana. Te reconocí en el acto, le dice ella. Por la joroba, le dice él. Bueno, ya sabemos que es jorobado y que se llama Johannes. Ella lo invita a tomar café a su casa. Solo estamos Selma y yo, agrega, terminé por hoy y Selma nunca sale, tiene reuma y es tan joven. Él la acompaña. Pasamos a un cuartito lleno de cosas, en el centro una mesa redonda  con un mantel de flecos, rodeada por sillas de patas y respaldares torneados. La vieja Sofie está sentada de frente a Johannes. A su costado, contra un aparador cubierto por una carpetita al crochet, se apoya una muchacha más o menos joven, con los brazos cruzados. Johannes da vueltas y muestras los cambios sufridos y su uniforme. Las mujeres lo piropean y él les pregunta si la joroba no se nota tanto con este saco. Selma le dice que quizá sea la actitud la que lo endereza y él le da la razón acariciándole la cara. Johannes reclama el café, mientras la vieja Sofie lo va a buscar, Selma le muestra unos versos que Johannes le escribió cuando era chico. Antes de que Selma los lea, Johannes pregunta quien ocupa la pieza de enfrente. Una chica que dice estar enferma aunque tiene buen aspecto, contesta Selma. Viene la vieja Sofie con el café y Selma lee los toscos versos infantiles que hablan de ella y de la vieja Sofie. Todos se ríen sonoramente.
 Se abre la puerta del cuarto de enfrente y alguien se queja histéricamente del alboroto. La vieja Sofie la convida con café, pero la mujer nerviosa no quiere. Cierra la puerta con un golpe. Johannes pregunta quién es, ellas le dicen que ya sabe quién es, o sea ¡la Sally que buscaba! Él dice que la quiso y que pensó en ella todo el tiempo que estuvo afuera. Abre la puerta del cuarto de enfrente para saludarla. Queda petrificado al verla, la cámara lo toma solo a él mientras la mujer comienza a hablar. Le dice que al principio no lo reconoció  y que no creyó que la vieja Sofie y Selma fueran tan estúpidas como para decirle que era ella, que se lo ve más maduro, que hubo una gran tormenta que limpió un poco el aire. Se oye el pitido de un barco que parte y recién entonces la cámara la toma a ella. Viste una chaquetita corta, parecida a un saquito de lana y una pollera. Él le pregunta cómo está, pero ella no responde, elude la pregunta con el comentario de que él no ha cambiado.
 Y sin preámbulos le cuenta que el padre de él murió el año pasado, algo que sin duda ya sabe. No lo sabía, dice él. De neumonía, agrega ella. Él pregunta por su madre. No sé, responde ella y le pregunta si la va a visitar. Él le dice que no, porque su barco parte a la mañana siguiente. Él insiste en cómo está ella. Ella se acerca, no a él en realidad, sino a la ventana, y esta vez contesta, que está muy cansada en esos momentos, pero que por lo general está muy bien. Ella le da la espalda, por la ventana se ven uno techos con gabletes, así que es un primer piso probablemente. Él va a tocarle el hombro cuando le está diciendo: Pobre. Con los ojos llenos de lágrima y furia, ella le dice que la deje, que no necesitas su lástima. Él abre la puerta con rudeza y no les da tiempo a la vieja Sofie y a Selma de incorporarse y disimular, las pesca en cuclillas porque han estado escuchando tras la puerta. Selma le pregunta si ya se marcha, y la vieja Sofie dice que Sally les ha arruinado la noche. Las mujeres insisten para que se quede, que tome otro café, pero él se pone la gorra, se abrocha el saco y se va. Las mujeres se miran entre sí, decepcionadas.
 Transición a la escena siguiente con una música muy dramática. Se ve marchar a Johannes calle arriba primero de espaldas y después de frente se lo ve caminar por la playa rocosa con el saco en la mano, termina por tirarse boca abajo con la cabeza apoyada en el brazo en un montículo donde hay yuyos y flores silvestres. La música dramática persiste. Dormita y recuerda. En off se oye que tiene que volver a pensar en ese día de hace siete años cuando empezó todo, su madre, su padre y él trabajaban en un buque de rescate, recuperaban un naufragio. Se obliga a pensar en aquel día de verano, en la sala de máquinas cuando oía a los hombres quejarse de su padre, agrega que lo hace para liberarse de una vez por todas de aquello que le hace daño. Mientras se oye la voz torturada por los recuerdos, se ve unas olas romper en la playa, imagen que se funde con una panorámica de una bahía pequeña, en la ribera más lejana hay un molino, y en un muelle largo y angosto que se adentra bastante en el agua, de un lado dos botes y del otro dos barcos pequeños. Hay tomas detalle de esto que acabo de describir con sonido de gaviotas chillando.
 De la cabina de mando baja un hombre de pantalones y pullover de cuello alto negros y con zapatillas blancas, el hombre se une a otros dos sentados en un costado del barco, uno bebe y escribe una carta, el otro pesca, el de negro toma ahora una guitarra, comentan la ausencia del capitán Blom, que está en tierra emborrachándose, algo que parece no acostumbra hacer, y que los tiene sin hacer nada, perdiendo el tiempo, sin ganar dinero, proponen hablar con Johannes. Se ve entonces la cabeza de Johannes detrás de unas sogas muy gruesas y vemos como la baja para no ser visto. Corte a la cocina del barco, se ve a una mujer esbelta de cabellos claros secar un plato, viste un delantal, baja Johannes por una escalera y va hacia el espejo a estudiarse la joroba, lleva ropa de fajina sucia. Ella, la madre, sin duda, le pregunta si piensa en alguien, ya que se marchará en unas semanas, él dice que quizá no se marche, que el padre encontrará alguna cosa para detenerlo. Ella dice que lo ayudará, él se muestra escéptico, ella le asegura que ya lleva 25 años de casada y que no fue en vano, él le dice que no lo conoce tanto, que el padre se iría si pudiera y que los hombres a su cargo hablan pestes de él. Golpean a la puerta y entran los tres hombres que le proponen a Johannes seguir trabajando bajo su mando en vez de esperar a que vuelva el padre, Johannes acepta desafiante, aunque la madre le pide que lo piense cuidadosamente, él no la escucha y se va con los hombres a trabajar.



 Toma de un teatrito de títeres desde atrás, después lo vemos de frente, los personajes son un bufón que pelea con un cocodrilo, el bufón, claro, lleva las de perder y el público se ríe, detrás del teatrito hay una vuelta al mundo y algunas personas corren por la rampa que lleva a ella. Pasamos a un bar, junto a una amplia ventana, en una mesa, cuatro hombres beben y ríen estentóreamente, uno lleva un sombrero, otro tiene una máscara en la mano, otro lleva uniforme y gorra de capitán. La máscara va de mano en mano, el capitán habla de comprarla, da unas monedas y se incorpora para irse, el dueño de la máscara que parece no hablar el mismo idioma que los otros no está de acuerdo con el precio o quizá no quiera venderla y va tras él, el capitán dice: Me llamo Alexander Blom y te ordeno que te calles, el dueño de la máscara insiste y Blom lo empuja a la calle y lo hace caer, después lo toma de las solapas y lo arrastra entre la gente que deambula por el parque de diversiones, lo suelta con desprecio cuando se topa con dos mujeres que parecen conocerlo, desde un sitio alto un enano anuncia algo, Blom, las dos mujeres y los dos hombres que estaban con él en el bar entran a un teatro de variedades que está lleno. El capitán Blom y sus amigos van hasta la primera fila y corren a quienes están sentados allí y ocupan sus lugares. Ellos están un poco borrachos, el resto del público quizá no, pero sí está muy animado esperando que empiece el espectáculo. A un costado una orquestita afina, pasamos a bambalinas y hallamos al enano de antes con dos coristas aburridas, alguien corre el telón y el público se entusiasma por la vedette que llega, ella, que no es otra que Sally, lleva medias de red, un peinado aparatoso, un tocado de plumas en la cabeza, y el típico corsé con bombachudos, carga también la sombrilla de rigor, la orquesta ataca y ella canta una canción picaresca, bah, adivinamos que es picaresca porque iba sin subtítulos, además el público la festeja, y si de comparaciones se trata, esta chica está más cerca de Marlene Dietrich en El Ángel Azul de Von Sternberg que de Liza Minnelli en el Cabaret de Bob Fosse, detrás hay un telón pintado con sillas que se suponen francesas, cuando su número termina, la reemplazan las coristas que estaban aburridas con un can- can. El dueño de la máscara regresa con cuatro amigotes a devolver las atenciones recibidas. Se arma la trifulca. Los amigos del dueño de la máscara noquean a los tipos que estaban con Blom, los espectadores se apartan y ven la pelea entre Blom y el dueño de la máscara, que es tan sucia como toda pelea de borrachos. Eso sí, es una pelea pareja, Blum no las tiene todas consigo, cuando se ve perdido huye por el escenario y termina en el camarín de la vedette cantante, o sea Sally, se notan que se conocen, que tiene cierta intimidad, ella lo urge a irse antes de que llegue la policía, lo lleva por atrás, por una escalera que lleva a un patio-jardín, donde se están secando unos telones recién pintados. Él se pasa las manos por los ojos y ella le pregunta qué le pasa. Él dice que a veces le pasa, y ella deduce que debe ser por alguna de las trompadas que recibió. Agrega que espera que vuelva pronto y entra rápida, dejándolo a él en el patio-jardín. Ahora es evidente que él no ve, se asusta y la llama a los gritos, pero ella no vuelve. Él se va a los tumbos.






Corte con música ligeramente dramática, más lastimera que otra cosa. Ahora se la ve a Sally, con un vestido sencillo y un impermeable sobre los hombros,  entrar a un lugar bastante extraño. En ochava un aparador alto, sin platos pero sí con libros, pasando el aparador un gran ventanal, que recibe una luz intermitente de un gran cartel o quizá de un faro, el papel de emparedar es floreado, pasado el ventanal hay una apertura que da a un patio cubierto, del que cuelga un barco en miniatura bastante grande, con las velas descubiertas, una fragata, quizá, debajo hay una puerta pequeña por la que sale Alexander Blom sin su uniforme, con solo un pantalón y una camisa blanca. Ella entra a este patiecito donde hay una silla que sostiene un saco que él se pondrá y un biombo petisón con un paisaje tropical. Él le pregunta a qué ha venido, y ella le dice que porque quiere saber cómo está. Él le dice que algún fluido se le está secando y que se quedará ciego, agrega que lo peor no es quedarse ciego sino no haber visto lo que hay para ver, dice que recuperará su barco y le propone irse juntos por ahí. Ella acepta de inmediato, para sorpresa de Alexander que esperaba más resistencia. Él le muestra cuadritos de Tahití, de Ceilán, que le dice que está cerca de la India, los dos cuadritos tienen en común palmeras. En esta primera etapa de Bergman, se ve por la escenografía de Llueve sobre nuestro amor y la de aquí, que tenía un temita con las palmeras. Mirá, Ingmar, si tuvieras una vecina con una palmera desmelenada que pierde palmas a cada rato y que te tapan las canaletas, se te curaría pronto el exotismo  palmeril. Retomo, Alexander le muestra más recuerdos de los mares del sur, y le da el famoso caracol que te hace ruido de mar si te lo ponés como ventosa contra la oreja. Él le dice que cada vez que se pone un caracol contra la oreja es como si le susurraran que vuelva al mar, le dice también que se lo guarde, que ella también echa de menos algo, a lo que ella asiente. Este diálogo estuvo acompañado por una música entre angelical, tropical y misteriosa, canturreada por una soprano. Corte. 
Toma del barco de rescate, uno de los hombres que ahora trabaja para Johannes pone a funcionar una bomba, pone una gran manga en otras profundidades del barco semi hundido en el que trabaja, después le pega el grito a otro compañero, que le contesta con señas y hace funcionar un motor que saca agua por un ojo de buey. Johannes con un hacha rompe unas cadenas con candado que imposibilitan el trabajo de una grúa. Discute con los hombres a su cargo detalles técnicos, entonces uno de los hombres dice que es extraño oír el motor de la bomba sin que esté el capitán presente. En ese preciso instante, como llamado, aparece el capitán Alexander Blom, que humilla al que acaba de extrañar su presencia, haciéndole repetir frases hirientes que denuestan al capitán. Johannes se interpone y el capitán Alexander Blom les dice que se comporten con educación porque no están solos, tienen una invitada y presenta a Sally, que viene de impermeable y con una boina oscura. Johannes queda de una pieza y no atina a responder cuando Sally le pregunta si es divertido estar bajo el agua y ver a los peces nadar. Los hombres a cargo miran incrédulos. Pasamos abajo, la mujer del capitán junta carbón para la cocina cuando por la escalera bajan unos tacos de mujer, que la ignora e inspecciona los camarotes. Baja el capitán y presenta a Sally como alguien que la ayudará con los quehaceres. Aparece Johannes y el capitán le dice que Sally ocupará su camarote y que Johannes dormirá con los hombres a cargo. Johannes protesta y el capitán hace una broma sobre la joroba que provoca la furia de Johannes. Su madre le ruega que se contenga. Johannes se contiene y sale mientras le dice a su madre, que no se preocupe que ya llegará el día en que se ocupe de su padre.

Toma de Johannes y los hombres a cargo trabajando en la cubierta. De pronto Johannes los deja que se ocupen de todo y baja. Ahora se lo ve afeitándose. Aparece su padre, el capitán, sin su uniforme, con un mameluco. Le pregunta a Johannes para qué se acicala. Johannes le dice que va a la ciudad a sacar el pasaporte, que ya era algo convenido. El capitán llama a su mujer y nos enteramos o fijamos que su nombre es Alice y le pregunta si es verdad que había aceptado dejarlo ir hoy. Alice antes de decir sí o no, mientras se seca las manos en el delantal, le dice a Johannes si no puede dejarlo para otro día. Johannes le dice al capitán que irá de todos modos. Los gritos atrajeron a Sally que se asoma por la puerta. Alice afirma que es verdad que le había dado permiso. Ahora el capitán niega habérselo dado y hace callar a Alice con un nadie te preguntó. El capitán da por concluida la discusión y manda a Johannes a cubierta. Johannes insiste en que no dejará que le estropee la oportunidad. El capitán se agarra de la palabra estropear para repetirla como pregunta mientras mira a Johannes de arriba abajo con sorna y desprecio, acentuando la deformación del cuerpo de Johannes. Con parsimonia, el capitán se recuesta en una litera y dice que supone que Johannes quiere ser marino e incluso hacer carrera hasta llegar a oficial o capitán, pero antes tiene que aprender a obedecer. Johannes no soporta la sonrisa que acompaña estas palabras y dice que le dará un puñetazo. Alice vuelve a pedirle a Johannes que se contenga. El capitán sigue provocando a Johannes, Alice dice que ya es suficiente. El capitán dice que Johannes nunca lo golpeará porque es demasiado flojo. Alice que está sentada, inmoviliza  la muñeca de Johannes que está parado. El capitán toma la cara de Johannes con una mano y le dice que se seque las lágrimas y suba a cubierta de una vez. Luego toma por los hombros a Alice y la invita a salir. Johannes toma del brazo a Alexander y le dice que es un bastardo, a lo que el capitán Alexander contesta con que además de ver su joroba ahora tiene que aguantar sus tonterías. Alice se lleva a Sally. El capitán cierra la puerta y queda a solas con su hijo, y le dice que ya está harto de sus tonterías y la puerta que no estaba cerrada del todo se abre cuando el capitán apoya a su hijo contra ella y le pega dos bofetadas, son tan fuertes las bofetadas que Johannes trastabilla y cae en el pasillo, mientras intenta incorporarse saca un cuchillito, pero no se atreve a pelear con su padre, que como de  pasada le pega otro cahetazo que devuelve a Johannes contra el piso. Ya solo, Johannes se para y antes de encerrarse en el camarote que comparte con los hombres a cargo deja caer el cuchillito en el pasillo.


Ahora la puerta se abre para que salga Johannes con una botella en una mano y un vasito en la otra, trae ya una borrachera de antología. La puerta de su antiguo camarote está abierta, pero la cubre una cortina. Johannes corre la cortina y descubre a Sally sentada frente al espejo maquillándose. La invita a beber, ella no quiere. Él le dice que es muy hermosa y que debe ser estupendo serlo y que en cambio debe encontrarlo repugnante. Ella no entiende por qué. Él agrega que cuando  mamá Alice le preguntó si había estado con chicas, le respondió que no porque era muy quisquilloso, y que si hallara una chica con joroba, sin duda se volvería loco por ella, y se ríe amargamente. Va hacia Sally que está de espaldas al espejo, la toma del cuello y le pregunta si no tiene un hombre que se ocupe de ella, con el que acostarse. Ella le contesta lo obvio, que no es asunto suyo. Sally intenta salir, la toma de espaldas y la sacude mientras dice que él podría ser ese hombre y le pregunta si le gustaría acostarse con él. Ella se libera y corre hacia la escalera. Johannes insiste con el contraste entre la belleza de ella y su monstruosidad. Sally le grita que la termine con eso, que no es monstruoso. Entonces él le dice que miente, le muestra su joroba, le pide que la mire bien y que después le diga si se acostaría con él. Ella le ruega que la deje en paz. Él vuelve a tomarla por los brazos, esta vez de frente, vuelve a zamarrearla y le exige que le diga que es un monstruo. Ella se lo dice y él se lo agradece. De inmediato él intenta abusar de ella que chilla más que grita. Forcejean, él le levanta la falda y se ve que ella usa portaligas, Sally le cachetea la cabeza con ambas manos, pero no la suelta. Aparece Alice, la madre, que le ordena a Johannes que la deje. Sally se escabulle entre ellos y se encierra en su camarote. Johannes se desmorona y llora. Alice, la madre, le acaricia la cabeza. Corte.
Cena en el barco. La mesa es ovalada, de un lado Sally, Alice, el capitán Alexander Blom y Johannes, del otro los tres hombres a cargo. El capitán Alexander Blom se muestra sarcástico con Johannes y son uno de los hombres a cargo, el que se llama Hans. Provocación va, provocación viene, Hans termina por ponerle el cascabel al gato. Dice que este será su último viaje porque el capitán Alexander Blom se ha vuelto un viejo verde. Todos, menos Hans, bajan la cabeza, intimidados. El capitán Alexander Blom se pone de pie y dice que pensaba igual, que este es el último viaje que harán juntos. Corte.


Alice, en camisón blanco de mangas largas, apaga lentamente la lámpara del camarote que comparte con el capitán Alexander Blom. Detrás se ven dos literas, en la inferior está el capitán Alexander Blom. Por el ojo de buey que está junto a la litera superior se ve un reflejo del agua que se proyecta sobre el techo. Alice sube a su litera y se acuesta, a la altura de la almohada hay otro ojo de buey. Alice recuerda los tiempos en que Johannes era chico y solo Hans trabajaba para ellos, dice que en esos tiempos la bomba era manual y que Hans y ella se turnaban para bombear, que solo recuperaban barcos pequeños y mercaderías hundidas, y que ella bombeaba aire para que él, Alexander, siguiera vivo bajo el agua, que era como si le diera vida cada vez que daba vuelta a la rueda. La cámara baja y toma al  capitán Alexander Blom  que también recuerda. Él le dice que no puede evitar el estado de las cosas. La cámara desde un rincón toma las dos literas. Ella le dice que ya no tiene energía, que se está poniendo vieja, que el amor por él le dio la fuerza para seguir en los tiempos más duros, que su alegría era la de ella. La cámara se fue con ella y la toma mientras se sienta y se toma la cara entre las manos. Ella le dice que está mal que la gente quiera cambiar las cosas o volver atrás, que lo único que hará es sentirse perdido. Ahora la cámara se va con él, que se sienta y pone los pies en el suelo. Dice que su vida no terminó todavía. Ella dice que se han distanciado, que sus palabras no le llegan a él y viceversa. Él se frota los ojos y se para, apoya los antebrazos en la litera superior. La cámara los toma a los dos. Sobre la cabeza de él, hay un reloj que marca las dos y media. Él dice que va a quedarse ciego en un mes o dos, o en un año a lo sumo y ella le confiesa que ya lo sabe. Él agrega que se va y que Sally irá con él, que va a sacarle a la vida todo lo que no le ha dado hasta ahora. Le pregunta si lo comprende, si comprende que Sally es una gran parte de lo que hasta ahora no tuvo. Ella procura no llorar y le pregunta qué pasará después, si volverá. Él dice que ya no volverá. Ella pregunta qué pasará con ella, él le contesta que tendrá una pensión de la compañía, que podrá tener una casita, como fue siempre su sueño. Ella le dice que su sueño era vivir con él. Él le pide que intente comprenderlo y pone su cabeza sobra la litera para que ella se la acaricie. Ella se aparta, se acuesta y le da la espalda. Fundido a negro.


Desde lo alto de la escalera que rodea a la cabina de mandos, Johannes ve cómo Sally cuelga la ropa en una soga que puso en la cubierta. Él viste un saco, presumiblemente azul y lleva una gorra de oficial. Ella tiene el pelo suelto que mece el viento, una pollera floreada y una remera blanca. Johannes le pide que por favor olvide lo que pasó anoche (o sea el intento de abuso). Ella está de acuerdo. Él baja junto a ella y de repente le señala un barco que se ve a la distancia. África, América, India, enumera, no sabés cómo es África, agrega, llegás por la noche, despacio, después de pasar meses en el mar, a un puerto lleno de luz, dice que el aire huele allí diferente, que es un perfume salvaje que te hace salvaje. Ella le pregunta cómo sabe todo eso. Él le dice que lo ha leído en libros. Se oye la música exótica del comienzo, con la soprano que canturrea. Él le dice que los negros lo miran, que oye muchas lenguas que no entiende, que todo es nuevo y diferente. Ella lo escucha con atención y le dice que es la primera vez que lo oye hablar tanto de un tirón. Él la invita a ver algo en tierra firme, ella acepta encantada. La música se vuelve melosamente dulce. Bajan a un bote, él rema, ella pone los pies en el agua, en la que el sol se refleja. Llegan a una pequeña bahía rocosa. Él arrastra el bote hasta que queda sobre las rocas. Caminan sobre un peñasco, recortados contra un cielo luminoso, ella va con cuidado porque está descalza, él va adelante, la guía. Van al molino que vimos al principio de la película. La música se detiene bruscamente cuando él abre la puerta. Una vez adentro se oye el viento sibilante. Suben por una escalera de madera, él se saca el saco presumiblemente azul, debajo lleva su remera rotosa de fajina, es corta y se le ve la panza. Ella le pregunta si viene solo. Él le responde que se imagina que está con alguien a quien le puede hablar de lo que piensa y sueña. Extiende su saco presumiblemente azul para que ella pueda sentarse sobre él y no ensuciarse. Miran por un ventanuco. Ella le pregunta qué es lo que más desea. Él le responde que deshacerse de la joroba. Ella le dice que no es jorobado sino apenas cargado de espaldas. Él cambia de tema y le dice que tiene los ojos tristes y si sabe el por qué. Ella se hace la zonza y le dice que no lo sabe con certeza, que quizá es porque nació en la miseria, la propia y la de los demás. Él le dice que no debe rendirse, que él no lo hará nunca. Ella le aclara que es perezosa e indiferente, todo lo contrario de él. Él le declara que para liberarse de todos los problemas solo hay que tomar la decisión. Ella establece que no toma decisiones. Él le pregunta si ama a su padre. Ella se incomoda y se recuesta boca abajo, le pregunta por qué. Él responde que es por su madre, a la que no le causa mucha gracia el amorío. Ella toma una pajita que hay por ahí y le dice que a él no debe desear que ella no anduviera por ahí. Él le dice que le gusta tenerla allí, pero a su madre no. Ella le dice que no se preocupe, que no ama a su padre. Él aprovecha para saber si hay otro en su vida. Ella responde que no hay nadie. Él se recuesta junto a ella, la espalda contra el piso y le pregunta qué hacía antes de trabajar en el teatro. Ella se da vuelta, la espalda también contra el piso como él, le responde que era pobre, tan pobre que decidió hacer algo a su manera. Él pregunta de qué manera se trata y ella le responde que esa misma en la que él está pensando. Él quiere saber si se paga bien, a lo que ella responde que claro, por supuesto, pero que te endurece, que dejás de interesarte en los demás. Él dice que debe haber algo bueno y honesto detrás de todo eso. Ella se ríe y duda. Se pone de pie, adopta una pose sensual contra un poste, primero juega con su pelo, después lleva la mano a la cintura y dice que sabe que es atractiva, pero que no tiene nada, no es nada, no sabe nada, que se imagine que un hombre rico la mira y piensa que quiere tenerla, que imagine que este hombre rico le pregunta cuánto le costaría tenerla, entonces ella le contestaría que un buen empleo con poco trabajo y con un buen sueldo, más un abrigo de pieles y un perro para el suelo del salón. Él se para indignado y agrega que eso es asqueroso. Ella se enfurece y le dice que se comporta así porque no es ese hombre rico, que es un buen acuerdo para ser buena y honrada y que se adapta a su estilo. Él comienza a bajar la escalera, ella lo evita tomándolo del brazo y le grita que no es mejor que una puta corriente y que si quiere abofetearla, que lo haga. Él le dice que a ella no le importa lo que él piensa. Ella se calma y le dice que le importa mucho, que es la primera persona que es buena con ella sin esperar nada a cambio y que si pudiera enamorarse de alguien, se enamoraría de él. Johannes le dice que no se cuenta de lo que está diciendo, que está loca. Ella se desespera y melodramáticamente le dice que está completamente loca, acaso no se le permite enloquecer a las personas de vez en cuando. Él le dice que siempre ha estado solo, que nadie se preocupó nunca por él. Ella le asegura con ternura que la gente no debería estar sola, que se necesita alguien a quien desear, a quien amar, entonces le toma la cara entre sus manos largas de uñas pintadas y agrega, de lo contrario podrías estar muerto también. Ella se recuesta y sin soltarle la cara, lo atrae hacia ella, el viento sibilante vuelve a rugir  y llegan al beso, después de una pausa larga, en la que el viento es reemplazado por un violín melosamente dulce. Corte de índole sexual, porque se supone que en ese breve fundido, hicieron el amor.  A continuación se los ve salir del molino, son felices,  tanto que él la toma de la cintura, la levanta y dan vueltas, tal como se ve solo en el cine. Se besan envueltos en la música melosamente dulce. Después desandan el camino por donde vinieron a los saltitos, ella con mayor cuidado porque no olvidemos que está descalza. Otro beso. Seguidamente los vemos en el bote que llega al barco. Suben y el capitán Alexander Blom que estuvo trabajando con los hombres a cargo se aproxima a ellos, se saca los guantes de trabajo y con ellos le da dos bofetadas a su hijo. Sorpresivamente Johannes le devuelve una cachetada. Hans y los hombres a cargo se han acercado para ver mejor. El capitán Alexander Blom, derrotado por la voluntad firme de su hijo, se aparta y se va. Johannes se ajusta el pantalón para ratificar su resolución y su hombría y dice que ya debe ser la hora del desayuno, que está hambriento y le pide a Sally que lo acompañe. La palabra desayuno nos indica que quizá estuvieron toda la noche en el molino, y que esta escena no es  en la misma tarde en que salieron sino a la mañana del día siguiente. Hans se alegra y exclama que no se lo hubiera imaginado ni en mil años que algo así pasaría.

Corte de índole culinario. Se ve a Alice sostener una bandeja con comida y una botella de cerveza. Le implora a Alexander que abra la puerta, detrás se ve a Sally que espía desde la cocina. Alice vuelve a la cocina con la bandeja intacta. Sally pela unas papas. Alice se queja de que Alexander no quiera comer. Sally dice que Johannes estaba en todo su derecho al devolver el golpe. Alice retruca que nunca se tiene ese derecho, que si ella hubiera devueltos todos los golpes que recibió, quien sabe lo que hubiera pasado. Sally le dice que al menos no se sentiría tan cansada. Alice afirma que hay que aceptar las cosas como son. Sally dice que no es así, que no hay que aceptar nada, que no hay que ser como un animal al que se azota hasta que muere. Alice dice que era diferente cuando el capitán Alexander Blom y ella eran jóvenes, antes de que Johannes naciera, que después las cosas cambiaron, para Alexander, porque no soportaba al chico por su deformidad, Alice se quiebra y llora, cuenta que tuvo que protegerlo para que el capitán Alexander Blom no le diera patadas como a un perro, que a veces se emborrachaba, abrazaba al chico y gritaba, que era algo contagioso, tanto que hasta ella finalmente vio también la joroba, que Johannes siempre estaba enfermo y que ella deseaba que muriera. Alice ya no llora y se entrega a la amargura cuando agrega que el pequeño Johannes comenzó a atormentarla, que se volvió mezquino y malintencionado, que lo dejaron en paz y que se tranquilizó, sin embargo a veces huía, se ocultaba y pasaba afuera días y días, y que cuando lo encontraron, el capitán Alexander Blom le pegó con un cinto, que quedó como un muerto, pero que no lloró como lo hubiera hecho cualquier chico, que se le levantó rígido de furia y con los dientes rechinando. Sally dice que sigue orgullosa de que Johannes haya devuelto el golpe. Alice le pregunta si ama a Johannes. No, contesta Sally rápidamente, agrega que quizá le caiga bien, pero que la asusta y que no quiere terminar como Alice, que contesta que está mejor que mucha gente. Sally le pregunta cómo puede aceptar su presencia. Alice le dice que no es la primera, que se le pasará el capricho cuando se quede ciego. Sally le pregunta si es eso lo que espera de verdad. Alice se da vuelta orgullosa y le escupe que sí, que lo cuidará, que tendrán una casa para disfrutar de la jubilación, que piensa en eso todos los días. Esta respuesta horroriza a Sally que asegura que se irá con Johannes. Por qué, pregunta Alice. A Sally le agarra un ataque de melodrama y mientras zamarrea a Alice, dice que si Johannes se queda, acabará mal. Se calma un poco, toma la bandeja y afirma decidida que hablará con Blom. Alice le dice que no la dejará entrar. Ya verás que sí, dice Sally.


Y efectivamente, Alexander le franquea la entrada, el capitán Alexander Blom de cara a la pared del reloj le dice a Sally que deje la bandeja en la mesa y se vaya. Antes Sally le cuenta que se marcha al día siguiente con Johannes. Alexander por fin la enfrenta y le espeta si es así cómo le agradece haberla salvado. No seas ridículo, contesta Sally. El capitán Alexander Blom le dice que se vaya si es lo que quiere, pero que Johannes se queda, que está decidido. Sally le pregunta si había decidido también que Johannes lo golpeara. Alexander le dice que ya las pagará. No, le dice Sally, sos vos el que pagará por lo que le hiciste a Alice y a Johannes. El capitán Alexander Blom le asegura que hay muchas cosas feas que podría contarle de Johannes. Sally le contesta que ya las sabe, que Johannes se las ha contado. El capitán Alexander Blom le pide que no se vaya y le recuerda cuando le regaló el caracol. Ella le dice que entonces no lo conocía y que ahora sí. Alexander dice que no, que no lo conoce de verdad, que no tiene idea de lo que es quedarse ciego, que es horrible despertar cada mañana y saber que se está un día más cerca, que asusta cerrar los ojos y dormir, ver las cosas y saber que quizá se las ve por última vez, ver todo sin haber visto nada, que él nunca estuvo en otro barco, que vivió encadenado a este barco por años y años con Alice y Johannes, que se cree hacer las cosas por uno, que se cree hacer lo que se quiere, pero no es así. Sally lo interrumpe y le dice que sabía que no había hecho ninguna de las cosas que le había contado, pero que sintió compasión por él, aunque la gente se ríe de él. El capitán Alexander Blom le dice que lo sabe, que ya les enseñará lo que es reírse de él, que no en vano se asustan cuando los enfrenta cara a cara. Sally le dice que a Johannes y a ella no podrá hacerles daño. Alexander le confiesa que confiaba en ella más que nadie y que lo traicionó, que no se puede ir. Claro que me iré, contesta ella desafiante. Él insiste con que debería ser más razonable. Ella lo insulta de miserable dos veces, pero es claro que en este enfrentamiento de voluntades ya perdió y que se quedará. El capitán Alexander Blom se pone a silbar. Ella le pide a gritos que le conteste. Él le pregunta qué. Acaso no podemos solucionar esto juntos, propone ella. No, responde él, no creo que me conozcas. Ella comienza a salir. Corte de índole metafísico.

 En la cubierta del barco, de noche, Johannes y Hans fuman en sendas pipas. Hans dice que cuelga sobre ellos como una maldición, toma de la grúa, de ella es que habla, agrega que uno de esos días un cable se romperá o se soltará un tornillo y que se hundirá arrastrándolos, que se asentará en el fango y nunca volverá a salir, pregunta ahora la hora, las doce menos cuarto, contesta Johannes y agrega que es hora de irse a dormir, no puedo dormir, confiesa Hans, que se pasa las horas despierto oyendo chirriar a la nave fantasma que están rescatando, dice que el agua ya comenzó a erosionarla, que está llena de fango y algas, sí, concuerda Johannes, es algo que da miedo, Hans contribuye con que tiene miles de conchas agarradas como forúnculos, aclara entonces Johannes que es como si tuviese cadáveres, agrega Hans que no debería rescatarse a los barcos viejos después de que han estado hundidos mucho tiempo, sin embargo, dice Johannes, a veces hay que hacerlo, bueno, dice Hans, no depende de mí y se va. Johannes guarda la pipa en el bolsillo superior de su saco presumiblemente azul y está por entrar cuando la voz de Sally lo llama. Qué pasa, pregunta él. Ella dice estar asustada, de qué, por qué, pregunta él, todo va mal, contesta ella, él pregunta si se refiere al viejo, ella dice que es como si esperaran que algo sucediese, pero no sabe qué es, ella lleva un impermeable negro, y dice que a veces el barco parece moverse, pero que nadie sabe adónde va, y que tiene miedo, él pregunta si de encallar, quizá, contesta ella, o de que navegue tan lejos de que nunca encuentre el camino de vuelta, él dice que es mejor ir lejos y no encontrar el camino de vuelta que quedarse, se ponen de pie, y ella lo insta a que tome el bote de popa, que nadie se dará cuenta, y que en tres horas podrán estar en la ciudad, Johannes no contesta, ella insiste con que hay que irse antes de que algo ocurra, no va a pasar nada, dice él, que el barco naufragado tiene que ser rescatado, que ahora eso es su responsabilidad, él la toma entre sus brazos, crece una música muy dramática y ella afirma , con la cara pegada a la de él en el abrazo , que está muy asustado. Corte de índole conspirativo.

El capitán Alexander Blom mira por el ojo de buey, se aparta con las manos entrelazadas en la espalda y camina por el camarote, Alice no está, él vuelve al ojo de buey y pone los brazos en jarra amenazadoramente, fin de la música muy dramática. Corte de índole accidental. Amanece. El capitán Alexander Blom sique de pie en su camarote, tiene la cara cansada, es obvio que no pegó un ojo en toda la noche. Golpean a la puerta, es Johannes, que dice que tienen que hablar, Alexander destraba la puerta, Johannes, sin entrar del todo, le dice que Hans está enfermo y que tiene que ayudarlos, el capitán Alexander Blom pregunta quién bajará en lugar de Hans, Johannes contesta que Pecka, o sea uno de los hombres a cargo o si no él mismo, Alexander dice que Pecka no puede bajar, entonces Johannes contrapropone que bajará él, bien, subiré en un minuto, dice Alexander, la puerta se cierra tras Johannes y el capitán Alexander Blom se queda solo con sus malos pensamientos. Se pone a afilar la navaja de afeitarse, de pronto deja de hacerlo y se mira en el espejo. Corte de índole fatal. Es un día radiante, en la cubierta, Johannes tiene puesto un traje de buzo conectado a tubos, los dos hombres a cargo, Hans ya sabemos que está enfermo, y también que uno de estos dos se llama Pecka, Johannes dice que la tercera cadena se ha abierto, tendré cuidado, dice el tercer hombre a cargo, todavía sin nombre, Johannes le ordena que deje a Pecka con eso y que él se ocupe de la bomba de aire, yo la haré, dice el capitán Alexander Blom entrando a cubierta, es mejor que lo haga Bertil, dice Johannes y así sabemos cómo se llama el tercer hombre a cargo, el capitán Alexander Blom le pregunta a Johannes si tiene miedo, a lo que Johannes contrarresta con un por qué dice eso, nunca se sabe, dice el capitán Alexander Blom, ocúpate entonces de la bomba de aire y se útil con algo, concluye Johannes, Bernil lo ayuda con la escafandra, el capitán Alexander Blom comienza a bombear, la bomba hace un ruido sordo y grave que se parece al croar de los sapos, la música muy dramática por suerte está ausente, Johannes se sumerge y Bernil y Pecka se van a atender cables y cadenas en otras partes de la plataforma que rodea a la grúa que sostiene el barco rescatado, por donde se metió Johannes salen unas grande burbujas, el capitán Alexander Blom queda solo con la bomba de aire, comienza a bombear más lentamente, la cámara toma su larga sombra cuando deja de hacerlo, queda muy Nosferatu de Murnau todo, suelta también las cuerdas y los cables que sostenían a Johannes, Alice que lo ha visto soltar los cables, alertada quizá porque el sonido de la bomba se apagó de repente, grita desde arriba y baja rápidamente, el capitán Alexander Blom se ha subido al barco rescatado y Alice forcejea queriendo bajarlo, el capitán Alexander Blom se la saca de encima y la tira contra el muelle de la plataforma, Alice se incorpora con celeridad e intenta agarrar los tubos que estaban atados a la bomba de aire, vienen corriendo también por el muelle Bernil y Pecka y ayudan a Alice, corte al capitán Alexander Blom que en la grúa que sostiene el barco rescatado maniobra unos engranajes para que se vayan barco y grúa a pique, Bernil, Pecka y Alice han logrado sacar a Johannes y lo suben al muelle cuando Sally viene también corriendo a ayudar, cuando llega a ellos, Alice la aparta a los empujones, pero Sally se hace valer y se queda y entre los cuatro auxilian a Johannes, regresa la música muy dramática para contribuir al hundimiento de grúa y barco rescatado, el capitán Alexander Blom toma el bote que ya conocemos y se va. Corte de índole apoteótico.




 Desde lo alto de una larga escalera, se lo subir al capitán Alexander Blom con gran celeridad, en el tercer rellano se topa con la vieja Sofie, que no es tan vieja por este entonces y lleva una cinta en el pelo, un claro vestido primaveral y una canasta de mimbre en el brazo, lo saluda y pregunta por Sally, desde una ventana más alta, una también por entonces joven Selma comenta que es muy raro el comportamiento del capitán Alexander Blom, algo que ratifica la por ahora no tan vieja Sofie con un parecía como si algo anduviera mal. El capitán Alexander Blom, sin aliento, llega a ese cuarto raro en el que recibió a Sally cuando le propuso que se fuera con él, cierra la puerta y la bloquea con el aparador/biblioteca, baja la cortina de una de las ventanas y ve la colección de máscaras que cuelgan en una de las paredes, ve en la otra pared las postales con palmeras y unas bolsitas de red en las que hay conchas y piedras, hay también un cuadro con una licencia de algo, tira la mesa, mira otra vez las postales con palmeras, va hacia ellas y las arranca de la pared, de paso arranca también todo lo que cuelga junto a ellas, toma una silla y con ella tira de la otra pared las máscaras o las hace trizas a golpes de silla, deja esa silla, se enrolla la cortina que bajó, va hacia otra silla que está junto a la mampara que separa el pasillo del aparador/biblioteca de esta parte del cuarto, la toma y hace añicos los vidrios de la mampara, arranca el barco de vela en escala que colgaba en un costado del desnivel bajo las ventanas a la calle y intenta romperlo y lo tira al suelo, después lo levanta y con la punta, lo que sería la proa, sigue rompiendo vidrios de la mampara, tira de nuevo el barco y rompe las velas a pisotones, finalmente se cansa y se sienta en el desnivel con las ventanas, oscurece lentamente, se oye la sirena de ¿un auto policial?, de ¿una ambulancia?, regresa la luz intermitente de ¿un aviso?, ¿de una marquesina de teatro?,  se amontonan voces y pasos en la escalera, alguien comenta que la puerta está cerrada, otro hombre pregunta por el portero y que traiga la llave, la vieja Sofie dice algo que no se subtitula, y un hombre dice que la puerta está bloqueada, se oye un forcejeo, rompen los vidrios de la puerta y empujan el aparador/biblioteca, entran Johannes, Bernil, Pecka, Alice y unos uniformados con gorras marineras, quedan todos detrás de la mampara de vidrios rotos, salvo Johannes que se adelanta va hacia donde está el capitán Alexander Blom y le pide que vaya con ellos, que comprenden que no está bien, que nadie está enojado con él, se adelanta también Alice que grita con desesperación que ella lo ayudará, el capitán Alexander Blom se desploma entre Johannes y Alice, quienes lo sostienen para que no caiga, el capitán Alexander Blom los aparta y dice que él puede solo, parece borracho, aunque en realidad está ciego, los uniformados con gorras marineras se lo llevan, Johannes le pregunta a Alice si conocía este cuarto, Alice niega con la cabeza, en la escalera el capitán Alexander Blom le pregunta a los uniformados que lo escoltan si hay allí una ventana, claro, dice un uniformado y le pregunta si no la ve, hay un poco de luz, comenta el capitán Alexander Blom, en el rellano el capitán Alexander Blom forcejea y se libra de los uniformados, atraviesa la ventana con su cuerpo y cae al vacío, Alice va a ver qué pasó y Johannes la sostiene cuando comprende horrorizada lo que acaba de suceder. Corte de índole enigmática.
 ¿Cómo? ¿No era que el capitán Alexander Blom había muerto de neumonía en ausencia de Johannes? Sigamos, que alguna explicación habrá. A continuación se ve a Johannes procurando arreglar el barco a vela que rompió el capitán Alexander Blom, aparece rauda Sally que pregunta si vivirá, sí, le contesta Johannes, aunque quizá quede paralítico, agrega, Sally se horroriza y Johannes dice que ojalá él pudiera sentir lo mismo, ella toma un caracol que quedó tirado en el piso y dice que mañana volverá a las viejas canciones, el piano desafinado, a los vestidos con olor a humedad, al olor a ratas, a moho, a pobreza, pero que es agradable que vuelvan a aceptarla, y yo me marcho, dice Johannes, sí, vos te marchás, repite Sally.  Corte de índole teatral. En el teatrito solo hay una decena de espectadores, casi todos hombres, el pianista dormita sobre el piano, la cámara llega a bambalinas donde se ven unas coristas que esperan, con abrigos sobre los trajes de escena, el enano que silba de pronto y es reprendido por algún tramoyista, de espaldas está Johannes y otro hombre elegantemente vestido que le dice que no puede estar ahí, Johannes le aclara respetuosamente que Sally le dio permiso, el dueño, que de él se trata, dice que Sally no tiene autoridad para darle permiso a nadie, Johannes pregunta dónde puede esperarla, el hombre le dice que afuera, que hoy solo tienen una función, el hombre le pregunta a Johannes si conoce bien a Sally, Johannes le pregunta si lo está interrogando, el dueño dice que pensó que podría saber por qué Sally estuvo ausente por un tiempo, Johannes dice que no lo sabe, el dueño le cuenta que volvió hace unos días, que es bastante impredecible, que es atractiva y que tiene talento, mientras hablan se oye a Sally cantar en el escenario la canción picaresca del principio, el dueño agrega que de una forma u otra llegará lejos y le ofrece a Johannes un cigarrillo que rechaza, el dueño sigue con que Sally es una chica que invita a que la miren y que si se le pregunta cuánto,  contesta un buen empleo, un buen sueldo, poco trabajo, un abrigo de pieles, tal vez un auto y un perro para el piso del salón, el dueño se ríe, ya Sally ha terminado su número y se aprestan las coristas del cancán para el suyo, el dueño dice que para Sally esa actitud es a la vez sensata y ética, agrega que se alegra mucho de que haya vuelto, que él podría hacer mucho por ella, que ya algo ha hecho, en eso aparece Sally, a la que le dice que estuvo adorable, Sally con su impermeable blanco sobre su traje de escena sostiene el paraguas que usa para cantar, toma a Johannes de la mano y se lo lleva escaleras arriba rumbo a su camarín. Corte con índole de camarines. Johannes patea un tacho, Sally frente al espejo baja la cabeza, se ve una cortina de abalorios y una palangana con su jarra sobre un soporte de metal, hay también varias sillas, lámparas y percheros y el clásico biombo, claro, sé lo que estás pensando, dice Sally de pronto, sé lo que querés decir, pero no decís, dejá el cigarrillo que fumaba y se incorpora de golpe para evitar que él se vaya, ahora en vez del impermeable tiene sobre su ropa de escena un kimono presumiblemente rojo con adornos dorados, junto a la cortina de abalorios, lo toma a él de los brazos y le dice que no tiene sentido haberse molestado por ese tipo repugnante, que no hay nada entre ellos, Johannes le promete que se la llevará lejos de allí tan pronto como pueda, ella le dice que es muy bonito lo que dice, pero que no haga promesas que no podrá mantener, él insiste en prometer porque no tiene dudas de que las cumplirá, se besan apasionadamente.

 Corte de índole sexual otra vez. En el cuarto que era del capitán Alexander Blom, en una camita muy angosta languidecen Sally y Johannes después de hacer el amor, las ropas están desparramadas por todos lados, ella se saca el cigarrillo de los labios y lo pone entre los de él, resuena una música que se supone amorosa, pero que es más bien sórdida, ella lo besa y le dice que pensará en él a todas horas, que será muy duro, que no podrá pensar en otra cosa, él confiesa que se siente extraño, que al día siguiente habrá conseguido lo que soñó todo esos años, pero que no se siente feliz, ella le dice que lo será, que tiene todavía mucho que superar, él le dice que ella lo ayudó mucho, que cuando ella llegó a su vida, él era un manojo de maldad y odio, ella se incorpora y se apoya contra la pared al lado de las ventanas redondeadas en la parte de arriba que son muy bellas y dice que se alegra de oírle decir eso, aunque ella sabe que no es verdad, él se incorpora también, toma su rostro entre las manos y le pregunta por qué llora, ella le pide que prometan ser fieles y amarse siempre el uno al otro, que se apoyen mutuamente y que sientan la felicidad y la infelicidad, mientras dure, dudará, le asegura él, ella le dice que tiene miedo porque siente como si no hubiese nada que durara, ni la tristeza, ni el amor, nada hermoso o doloroso, al menos no para ella, él le pide que no diga eso, ella le dice que no quiere asustarlo, que solo sabe que lo ama y nada más, se besan y vuelven a hacer el amor. Corte de índole de despedida uno. Él se ha vestido, ella se ha dormido, todavía desnuda, él toma el paquete de cigarrillos, saca un par y los coloca al lado de ella, lo piensa mejor y le deja todo el paquete, va a acariciarle la cabeza, pero no lo hace porque teme despertarla, se coloca la gorra, toma el saco presumiblemente azul y un paquete envuelto en papel madera y atado con un hilo grueso, la muda de ropa íntima sin duda, sale procurando no hacer mucho ruido sin lograrlo del todo. Corte de índole de despedida dos. Es el puerto, él camina entre depósitos, tanques, grúas, vías y sirenas, todo subrayado por una música muy dramática, ahora se lo ve llegar hasta donde están algunos hombres y una sola mujer, Alice, por supuesto, se oye un tren que parte, no se dicen nada, él está muy emocionado, ella lo abraza en silencio, él se deja abrazar, pero no le corresponde el abrazo, se separa y se va, ella lo mira irse con tristeza. Corte a las olas de la playa que indican que el largo racconto terminó.

La cámara deja las olas y muestra a Johannes dormido boca abajo en la playa. Se acerca una pareja en traje de baño para ver si está borracho, dormido o muerto, él se despierta y les pregunta la hora, son alrededor de las cuatro, dice el hombre de la pareja, hay bastante luz, recordemos que estamos en Suecia y que en verano la luz no se pone del todo, él toma su gorra y el saco de su uniforme de oficial y se va por la playa. Corte de índole semifinal. Está en el cuarto que alquila Sally, en la casa de la vieja Sofie, la cama es angosta y de respaldares de metal, a un lado una mesa de luz de madera, pintada de blanco, del otro una escalerita donde está el, sobre el cabezal una ilustración con unos hombres negros que trabajan en un puerto, en el piso unas revistas tiradas, las paredes están pintadas en dos colores, separados por una guarda, en el respaldar hay colgado también un salto de cama blanco, ella se despierta y se sorprende al verlo, él pregunta si la asustó, ella lo niega, ella se da vuelta y oculta la cara, le pide que no la mire, él le dice que ya lleva un rato viéndola, qué grosero, le dice ella, exagera porque está peinada y maquillada como para una fiesta y lozana y fresca como una rosa cuajada de rocío, el realismo te lo debo para otro momento, o bueno, quizá ella esté cómo él la ve, quiero hablarte de algo, dice él, histérica, ella le grita que no tienen nada para decirse, que la deje en paz, él insiste en que es algo importante, decilo y andate de una vez, le grita ella, él le pregunta si sabe por qué ha vuelto, ella le contesta cómo podría saberlo, le pregunta ahora si se acuerda de lo que hablaron antes de que él se fuera, hace ya siete años, ella se acuerda bien, pero se lo niega, él le recuerda la promesa de volver por ella tan pronto pudiera,  y que aquí está, le alcanza un abrigo, le pide que se lo ponga y que se vaya con él, ella le dice que si ha estado observándola ya tiene que saber que eso es imposible, él le pregunta a qué se refiere, ella le contesta con sarcasmo que es más tonto de lo que creía, él insiste y ella se pone a gritar que no quiere ir, que la deje en paz, que se vaya al demonio, él levanta también la voz, aunque sin gritar y le dice que lo que a ella le pasa es que tiene miedo, ella repite a los gritos que la deje en paz, él le dice que ha llegado el momento en que él la cuide, que le ha fallado todos estos años y que la quiere como el primer día, ella llora y grita que no quiere saber nada con él, los gritos despertaron a la vieja Sofie y a Selma que abren la puerta y preguntan por lo que está pasando. La vieja Sofie lleva una bata floreada y un turbante en la cabeza, a Selma no se la ve bien, así que no sabemos qué viste, Johannes le contesta a la vieja Sofie que solo discuten, por cómo gritaba, pensé que la estabas matando, dice la vieja Sofie, Johannes le ordena que cierre la puerta y se vayan, eso hacen, Sally se retuerce en la cama, está hecha un nudo, él la abraza y le dicen que los dos vieron lo que le pasó al padre, que no puede permitir que le pase lo mismo, que si está encerrada, tiene que salir, que no puede cerrar la puerta y estar cada vez más asustada, que tiene que superarlo, aunque parezca que no hay esperanza, que si no todo irá creciendo alrededor suyo y llegará a ser impenetrable, y que acabará tirándose por una ventana, él la zamarrea para que reaccione, ella se escapa, atraviesa la sala y se encierra en el baño, aparecen de nuevo la vieja Sofie y Selma, ahora vemos que Selma lleva también una bata con flores, más clara que la de la vieja Sofie, que dice que la deje ahí adentro para que llore tranquila, Johannes le dice a la vieja Sofie que le pegará un puñetazo si no se calla, Selma comenta que se volvió loco, Johannes golpea la puerta y del otro lado Sally grita y llora que no saldrá nunca, que se quedará ahí hasta que se le vaya el barco, él dice que abra o que romperá la puerta, Sally le dice que se tirará por la ventana, Sofie dice que el baño no tiene ventanas, él se cansa y rompe la  puerta que es muy delgada, Sally está literalmente agotada, ves que no podés escapar de mí, le dice él, mientras le acaricia la cabeza, hacé como quieras, dice ella, pero no me digás que me querés, vos no podés juzgar eso, le contesta él, no sé para qué discuto, dice ella, si me querés, podés tenerme, te dejaré cuando te cansés de mí, agrega ella, te lo prometo, regresa la música dramática, Johannes le pide a Selma y a la vieja Sofie que empaquen las cosas de Sally, las mujeres se van para hacer eso, Johannes le dice a Sally que no puede estar sin hacer un escándalo por todo, y la abraza. Corte de índole final. Es un puerto donde está amarrado un gran paquebote, reluciente como recién pintado, llega un auto, presumiblemente un taxi, del asiento trasero bajan Johannes primero y después Sally, él está de uniforme y gorra, ella lleva un trajecito oscuro y un impermeable claro en el brazo, él carga la valija de Sally y paga el auto que era un taxi en realidad, suben una larga y pronunciada escalera, mientras la música desparrama violines llorosos, pero muy venturosos, Johannes y Sally llegan a cubierta a sonrisa pura, se ve una gruesa soga que sube, presumiblemente la del ancla, toma a un cielo surcado de gaviotas, toma desde un costado del barco que se aleja del puerto, la música alcanza trémolos triunfales y se ve la palabra Slut que parece que quiere decir Fin, aunque en inglés significa reputa.

Gustavo Monteros

To be continued

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